| Profiel van KundalahARRÓPAME EN TU OSCURIDADFoto'sWeblogLijsten | Help |
|
|
23 juni Cumplir Años es DivertidoCreo que soy de esas pocas personas (raras dirían algunos) a las que, no sólo no les importa cumplir años, sino que además les gusta. Para más inri, tengo una filosofía al respecto y es que, si realmente es una fecha especial, la celebración también debe serlo.
En los últimos años he tratado de que cada nueva celebración fuera distinta, aunque sin duda, la que más recordaba hasta la fecha fue cuando decidí que mi fiesta de cumpleaños iba a ser en realidad un rev. El primero de Crow que organicé y que sentó las bases para los siguientes, no obviamente como las siguientes fiestas de cumpleaños.
Este año, no iba a ser distinto ni muchísimo menos. Así que convoqué a un grupo reducido de amigos (unos doce en total) a pasar un fin de semana en la casita que mis abuelos tienen en un pueblito de Cuenca. Obviamente no pude invitar a muchos más por falta de espacio y ya incluso dos de ellos tuvieron que conformarse con dormir en colchoneta. Aunque me aseguraron más de una vez que durmieron la mar de bien.
La única condición para acudir a la convocatoria, aparte de querer celebrar conmigo mi cumpleaños, era que tenían que participar en un mini rev que se celebraría la noche del sábado hasta bien pasadas las doce. Sobretodo se lo recalqué a aquellos que nunca habían participado en uno, porque, según dicen, el que avisa no es traidor.
Pero claro, el finde no sólo iba a ser el rev. Ese sólo iba a ser uno de los alicientes del frikismo desbordante que imperó durante el día del sábado sobretodo.
Viernes noche:
La noche en principio iba a ser tranquila y relajada... ¡Mentira! Como buena quedada que se precie, nadie salió ni muchísimo menos llegó a la hora estimada.
Aunque creo que entre salir a las ocho y media en vez de a las seis como hicimos los que venían en mi coche -todo por confundir una colcha con una colchoneta-; o llegar como otros a las ocho de la tarde al pueblo y hacer vida social con los locales a la espera de que, efectivamente, la gente llegue a las diez a la puerta de la casa y no sea que te has equivocado de pueblo; o salir a las siete de la tarde de tu casa, coger un coche, volver a Valencia, coger otro, cenar, salir a las doce dirección cuenca, que se te ponga a diluviar, decidas salir por la vía de servicio, no encontrar la vía de servicio, no encontrar la forma de volver a la autopista, acabar en Utiel por lo menos, rehacer el camino, sigue diluviando, pasar tres veces por los túneles que llaman Rabo de la Sartén, llegar al pueblo, a eso de las tres de la madrugada, llegar a la calle indicada, ver que tu anfitriona te saluda y tú salir como una sardina zombie en lata... pues la verdad, me alegro de sencillamente haber salido con dos horas de retraso y haber llegado con puntualidad inglesa a la puerta de la casita a las diez en punto de la noche.
Pero bueno,después de darles asilo político a los pobrecillos, se procedió a la segunda tanda de... regalitos!!! La verdad es que este año... me habéis dejado todos con la boca abierta. He aquí parte de los regalitos que recibí:
Sábado mañana y tarde:
Después de haber tenido la indecencia de acostarnos a las cinco de la mañana el día anterior, entre las diez y las once nos levantamos para ir a desayunar. Luego nos organizamos para ir a recoger la carne a casa de mi tía, comprar refrescos (que de lambrusco y cerveza ya íbamos servidos) y panchitos varios, mientras otros se pegaban la gran fregada.
A mediodía, mientras el buenazo de Jose hacía las brasas y torraba la carne, otros nos entreteníamos con el friktrivial o recibiendo clases de esgrima del gran maestro Luingil o jugando al Bang...
Y después de la comilona y el café, nada como seguir frikeando. ¿El juego revelación? ¡Los Bongos! Aún no consigo explicarme cómo las dos personas que se fueron a hacer una siesta no se levantaron de su colchoneta, arramblaron con la pata de una silla y no nos amenazaron de muerte o algo así. La verdad, es que el escándalo era de aúpa. En los momentos de silencio se podía hasta respirar. Y si no, que se lo digan a los que al otro extremo de la mesa se entretenían con Juego de Tronos. Eso sí que es vicio y lo demás tonterías.
Sábado noche:
Sin duda, yo creo que lo que más cuajó fue el minirev que montamos entre Pepe y yo para deleite del personal. Aún me sigo preguntando cómo es que la Guardia Civil no llamó a la puerta de casa o, peor aún, por qué no derribó la puerta y entró a porrazo limpio alertada por los gritos que podían oírse por toda la casa. Jo. Con lo cotillas que son mis vecinos ¡del pueblo, además! y les pareció tan normal que 13 personas dentro de una casa chillaran histéricas a altas horas de la madrugada. Mmm... nu sé. A lo mejor es que era demasiado obvio y por eso no les picaba el gusanillo.
Fue divertido, sin duda. Sobretodo porque a la gente "se le había vendido" que el rev iba a ser algo así del estilo Agatha Cristie con sus Diez Negritos y tal. Aaaaaaaaaaaains... qué ingénuos, jijiji...
Mmm... pero no os voy a contar qué pasó exactamente o de qué iba el rev en cuestión. Si queréis saberlo , sólo tenéis que pinchar en el siguiente link:
Esta ha sido una iniciativa de Rudy y en la que ha creado un subdominio dentro de su propia web bajo el título Tierras de Penumbra y en la que a modo de relato y por capítulos va a ir publicándose lo que sucedió aquella terrible noche del 17 de Junio de 2006 en el apacible pueblo conquense de Villargarcía del Llano, así como próximas historias que puedan acontecer en posteriores revs y en las que él participe como en esta ocasión.
Atrévete a entrar...
Y al final...
Después de acostarnos a las tantas, levantarnos temprano y adecentar lo todo, ya cogimos los coches para irnos cada cual a su casita.
Hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien. Un fin de semana friki con todo lo que se puede pedir: comida, bebida, juegos, rev y buena compañía. Sobretodo buena compañía. Ah! Y regalitos! Mis precioooooooossssos regalitos... Jejejeje.
Uys! Casi se me olvida poner a esos grandes reporteros
con una perspectiva algo "borrosa" del arte fotográfico, jejeje...
En serio, gracias por inmortalizar este recuerdo.
20 juni ASTURCON 2006 Diseño de cartel, Juan Miguel Aguilera
El próximo 7 de julio y hasta el día 9 del mismo mes, tendrá lugar en Gijón (Asturias) la quinta edición de la llamada Asturcon. Una iniciativa promovida por el grupo Avalon y que tiene lugar durante la celebración de la llamada Semana Negra de Gijón. Para mi desgracia, y con el corazón bien cerrado en un puño, yo no podré asistir, pero conmino a todas esas mentes inquietas, todos esos hombres y mujeres frikis y no tan frikis, aficionados o apasionados de géneros como la fantasía, la ciencia ficción y el terror (y claro, para los que les guste la novela negra también, que para eso es o era en principio la Semana Negra) a que se animen a acudir a este evento.
Ya sé, ya sé, que muchos de vosotros teníais pensado venir conmigo, todos en grupo, hechos una piña hasta las tierras asturianas y que el aliciente era que iba a organizar un mini rev de Crow, pero bueno, estoy segurísima que después de ver el vídeo de la Espicha 2004 os daréis cuenta que estos chicos están como cabras y que os lo vais a pasar de puta madre.
Y si hay algo que me gusta de todo esto, no es sólo el ambiente en el que se desarrolla todo, sino que no engañan a nadie. No pretenden ser una alternativa a la hispacon ni nada por el estilo. Es un evento para disfrutar y pasárselo bien, con los amigos y con los que acabrán siéndolo. Hay actividades para todos los gustos y siempre tratan de abarcar todos los campos sin hacerles asco a nada. No es que no se lo pueda considerar como algo serio, porque sí lo es. Hay conferencias, mesas redondas... y todas esas actividades que podríamos llamar "culturales", pero también hay un rev (que para algunos, en otros eventos, ni por asomo se les ocurriría darle cabida en su programación por no ser tan... ¿respetable? ¿cultural?), una cena de gala un tanto peculiar (disfraces, mucha comida, sidra a mansalva, música, baile...) en la que se come de pie (la espicha)...
Anda. Dadme envidia, ponedme los dientes largos y acudid a la Asturcon de este año, para que yo pueda ir a la del siguiente como si quisiera comerme el mundo. Tanto si vivís lejos, como si vivís cerca; tanto para los que me conocéis como los que no y en ambos casos queráis conocer a gente nueva con las mismas inquietudes que vosotros... Para los que conoceis a Ulmo, creo que le gustará que vayais por su tierra (hasta puede que a Garlok también).
Y ahora, os indico lugares en la red a los que podéis dirigiros para tener más información sobre la Asturcon así como sus actividades, historia y todo lo demás:
Seguramente habrá más enlaces de los que ahora mismo no dispongo, como podría ser el caso de Sedice y, posiblemente, más de un blog que estará al tanto de todo lo que vaya ocurriendo en los previos a la edición de este año.
A los que puedan y les pique la curiosidad les animo a que vayan y luego me cuenten. Sí, soy masoca. Quiero morirme de envidia... y a la vez no perderme detalle.
25 mei 25 de Mayo: Día de la Vergüenza FrikiSoy friki. Así, con todas las letras. Soy friki. No sé si fue hace cosa de un mes o poco más cuando me emperraba en decir que yo era simpatizante de friki. Estaba convencida de que el frikismo era un grado y yo no daba la talla suficiente para ganarme ese apelativo. Y como ya sabéis, me hicieron ver la luz. Soy friki. Sí. Lo admito. Y lo más importante: no me avergüenzo de ello.
No voy a negar que ha habido veces que no he podido evitar exclamar “ay, Dios mío” cuando he visto algún programa en la tele y han sacado entrevistas a frikis, donde se veía reflejado un lado… no voy a decir “patético del frikismo”, pero sí el del frikismo más radical. Me he reído como el que más con el vídeo del reportero americano haciendo entrevistas a los frikis warsis que esperaban en una larguísima cola en el cine para ver alguno de los estrenos de Star Wars. He disfrutado con “el trío calavera”. Esos tres frikis malignos que aparecían en las últimas temporadas de Buffy. Y si alguien me gritara friki en tono peyorativo por la calle, sonreiría. Me sentiría orgullosa. Prefiero que me griten por la calle friki a que me llamen bakalaera, pastillera…
Soy persona bastante tolerante. Acepto el modo de vida que cada cual haya elegido. Acepto que no te guste mi afición, acepto que nuestra afición común la veas de forma distinta… Lo que no soporto es a la gente que se avergüenza de lo que es. Pero no sólo eso, sino que además arrugarán el gesto y se sentirán molestos si osamos relacionarlos con “esa gente” o insinuamos que son “más de lo mismo”.
Para mí, desde un punto de vista más radical, el friki rolero es el más… no sé, ¿consecuente? Sí, soy rolera. No voy a decir que soy otra cosa para justificarme ante otros. Y no sólo juego a rol en mesa, sino que me voy fines de semana a un albergue perdido en el monte de España, me disfrazo y pego espadazos de gomaespuma. Hace tiempo dejó de sorprenderme cuando decía que jugaba a rol y la gente daba un pasito patrás. Si ahora me hacen eso, también sonrío. “Sí, ten cuidado, soy una psicópata, aquí como me ves, tan poquita cosa, podría trocearte ahora mismo”. Pagaría más de lo debido por conseguir esa camiseta que dice “Soy jugador de rol y no he matado a nadie” y abajo, en letra minúscula un “todavía”. ¿Qué rolero no bromea acerca de eso?
Ahora bien. Según me dijo alguien (y no puedo evitar darle la razón), ser rolero no tiene el estatus de… vamos a llamarlo… lo literario, por ejemplo. Un lector de ciencia ficción con un concepto de la diversión un tanto anodino y acomodaticio, que busca desesperadamente el reconocimiento nacional de este género, tenderá a ver monstruos y lastres donde no los hay. Dirá que la culpa de que la literatura cifi no sea considerada culta será por culpa de los medios de comunicación, el cine, la televisión… Se sentirá avergonzado de aquellos que desprestigian su afición al disfrazarse y actuar como niños grandes, porque no quiere tener relación alguna con ellos. Porque él, ni por asomo, es así, válgame el cielo. Preferiría que todos estuvieran encerrados en casa leyendo libros sin parar y armando el menor jaleo posible.
Pero no me voy a centrar sólo en la cifi. Entremos en el mundo de la llamada Espada y Brujería. Es más, hablemos de Tolkien. Más concretamente: hablemos de la Sociedad Tolkien Española (STE), esos sectarios. Y no. No uso el término sectario como algo peyorativo. Ellos mismos bromean con el término secta, de la misma forma que los roleros hablaríamos de psicópatas.
Los tolkinianos tienen “su mundo” montado. Celebran Mereths, Estelcones, montan talleres de baile, de esgrima, de cotas de mallas, de caligrafía, hacen cuenta cuentos, representaciones de la obra de Tolkien, se disfrazan con sus mejores galas al más puro estilo medieval, montan conferencias de cualquier tema relacionado con la amplia bibliografía del autor, llegando a veces hasta límites insospechados… ¿Suena bien, verdad? Entretenido y tal, ¿no?
A simple vista parece algo generalizado a todos los niveles. Un mundo de alegría y buen rollo multicolor. Pero ay amiga, dentro de este grupo hay gente que también se avergüenza de esas “actividades promocionales” y que preferiría que no se les relacionara con “esas patochadas”. Yo creo que algunos deben de estar calvos ya de tanto tirarse de los pelos, porque si por ellos fuera, la STE sería un remanso de “paz y tranquilidad”, donde cada cual estaría encerrado en su casa leyendo y estudiando a conciencia todo lo que Tolkien parió. De tanto en tanto, quedarían en un bar tranquilo, fumarían en pipa y discutirían sobre cómo se pronunciaría en Quenya tal palabra o tal otra. Para ellos, todo lo que no sea eso, es desvirtuar la obra de su autor de cabecera. Hasta empiezo a pensar que preferirían ser cuatro gatos, pero bien avenidos, que no ciento y la madre, tan escandalosos como sacrílegos o herejes.
Ser friki no es motivo de vergüenza. El friki, al contrario de lo que algunos se empeñan en ver, no desvirtúa género alguno. Es tan devoto como el “académico”. Algunos, puede que incluso, sean tan doctos o más que el estudioso encerrado en su abadía en plan contemplativo. Tal vez su concepto de la diversión sea distinto o, yo más bien diría, más activo que el del puritano, cierto. Pero es ese mismo concepto el que genera que la gente se mueva por lo que cree que merece la pena, que amplía fronteras, extiende ideas. Mientras que el que se autoconvence de que no es friki, reniega de su condición, rechaza a aquellos que no son como él y busca alguna clase de honorabilidad o respetabilidad para confundirse en la corriente de la normalidad de una sociedad monótona, cuadriculada y aburrida, que deje de creer que va a revolucionar su mundo sólo con buenas palabras y buena fe. La revolución no es pasiva y acomodaticia.
Ayer me llamó mi prima Cristina. No es friki. Trabaja como periodista en la cadena SER. Se enteró de que hoy es el día del orgullo friki y no pudo evitar coger el teléfono sólo para decirme que se había acordado de mí. Yo me hinché como un pavo. Tal vez no entienda que me disfrace o que quede días enteros para jugar a rol, pero no siente vergüenza hacia mí. Sólo curiosidad. Me parece mentira que alguien ajeno al mundillo sienta interés por lo que hacemos los frikis y que otros, sin embargo, renieguen de su condición y rebusquen miles de justificaciones públicas para asegurar (a ellos mismos y a los demás) que lo que ellos son no tiene nada que ver “con esos pirados”.
Yo soy Friki. Con todas las letras. Si no te gusta mi actitud… Dos piedras.
15 mei Me vais a matar, pero...No. No puedo conformarme. Me niego. ¿De qué hablo? De lo que al parecer algunos no quieren ver. Yo tampoco quería, hasta que me dieron de collejas y me insistieron “no hay nada que hacer. No merece la pena”. Insisto, ¿de qué hablo? Pues seguid leyendo si queréis saberlo.
No recuerdo muy bien cuándo me metí en la AEFCFyT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror). No creo que haga ni siquiera un año. ¿Por qué lo hice? No sé. En su momento me pareció buena idea. Extraño aunque provenga de mí.
Siempre he sido reacia a formar parte de una asociación (posiblemente porque de pequeña estuve en varias y acabé muy quemada). De hecho, se me podría considerar la eterna simpatizante de la STE (Sociedad Tolkien Española) pues siempre hubo algo que me echó patrás durante demasiados años. No obstante, siempre que pude, acudí a Mereths y Estelcones y, de tanto en tanto, participé en las reuniones de Smial en Valencia (Edhellond) e incluso en Alicante (Mithlond) y Cartagena (Umbar).
Cierta persona me dice que pertenezco a otro fandom, pues desde que entré en la universidad me metí en el club de rol del politécnico, fui a CLN’s y a roles en vivo, con los que –se podría decir– me recorrí media España. Y gracias a eso conocí a gente estupenda y a la que espero seguir viendo por muchos años.
Pues fue precisamente esto que llaman “otro fandom” el que me permitió conectar en realidad con la AEFCFyT. Porque el mundo friki, aunque extenso, es realmente pequeño. Así, por medio de amigos comunes, conocí a Carlos y seguidamente a Miguel, a Sergio…
Pero, aunque fue en realidad mi amiga Sylvia la que me comentó lo de la tertulia valenciana en el Ademuz, donde un montón de frikis se reunían dos viernes alternos al mes para zampar tapas, bocatas eternos y cervezas a porrón (o pepsis), fue Carlos quien me habló de la asociación y de la hispacon.
Sinceramente, no recuerdo muy bien lo que me dijo, pero sé que, aunque tardé meses en decidirme, finalmente accedí a hacerme socia y esperé con ansia la llegada da la tan comentada hispacon. No voy a repetirme, ni a recordar el desastre que fue aquella “Ibercon”, pero sí que comento que me quedé con la idea de que aquello no fue más que un traspiés, un bache, un túnel que acabaría y al final vería la verdadera luz, el auténtico paisaje.
El tiempo fue pasando y la incredulidad fue asomando. ¿Por qué no se hace esto? ¿Por qué no esto otro? ¿Por qué las cosas no funcionan como deberían? ¿Por qué no las cambiáis? La de horas que he estado “discutiendo” con Rudy. Él tratando de hacerme ver cómo funcionaba “su” fandom y yo tratando de asimilar que aquello fuera cierto. Porque en “mi” fandom, las cosas son muy distintas.
Tal vez Rudy tenga razón y la diferencia estribe en que la AEFCFyT es generalista, mientras que la STE o el mundo del rol, por ejemplo, son claramente especializados. El primero es pasivo (porque parece que la mayoría de sus integrantes así lo desean), mientras que el “otro” fandom es más activo. Vamos, su actividad principal no es la contemplación pura y dura, sino la participación de sus integrantes en eventos y actividades varias. El primero es centralizado y el segundo tiene un sistema más descentralizado, menos dependiente de un “gobierno único”.
¿Por qué?, suelo preguntar. Si sabéis que el sistema se muere, que es ineficaz, que la gente se conforma con su muerte lenta, que acepta el hecho de que o se disgrega y renace como otra cosa o sigue moribunda hasta la posteridad, ¿por qué nadie alza su voz y muestra su desacuerdo, por qué se dejan arrastrar por la corriente? No lo entiendo y me desespero. “Vamos a hacer esto o esto otro”. Eso es lo que suelo proclamar a veces con entusiasmo. ¿Para qué? Es la respuesta que suelo recibir a veces.
Me resulta inconcebible esa actitud. De hecho, cuando hablo con unos o con otros recibo ánimos del estilo “el fandom apesta”, “olvídate de intentar nada, porque no lo vas a conseguir”, “lo mejor es dejar que se extinga, descentralizar y dejarlo como algo formado por distintos grupos”. Me desespero. “Me siento decepcionada”, le comenté a un amigo el otro día. Después de más de una década, vuelvo a meterme en una asociación y lo que descubro es que debería haber seguido leal a mis principios. No haberme hecho socia nunca. ¿Pues sabéis lo que os digo? ¡Y una mierda! No me he rendido nunca en mi vida, así que no lo voy a hacer ahora. ¿Y sabéis por qué? Porque no voy a quejarme de algo sin haber hecho todo lo que esté en mi mano para, al menos, encontrar una alternativa viable. Tal vez, más adelante pueda hacerlo, pero ahora mismo no pienso quedarme de brazos cruzados o no intentarlo porque me han dicho que no merece la pena.
Sí, tal vez me encuentre con mucho detractor. Gente que no quiere que venga nadie y le altere su mundo. Me da igual. Sé, conozco de mucha gente llena de ilusión. Siempre que veo a Alfredo le pregunto por la hispacon y me llena de satisfacción ver la emoción con la que me explica todo lo que tienen pensado montar. Hablo con Carlos y me hincho como un pavo al oírle hablar con orgullo de todas las actividades que tienen pensado montar para esto o para lo otro; para su e-zine o para hacer mesas redondas en la FNAC. Pienso en la Septentrión, pienso en la Asturcon, pienso en toda esa gente que está dispuesta a hacer algo por esa afición que le apasiona. Cierto, sus actividades no están regidas por la AEFCFyT (que por lo que sé ya tiene bastante la junta con su labor), pero la mayoría de sus organizadores pertenecen a la asociación. ¿Por qué entonces actividades paralelas? ¿Para poder esquivar a los que no son capaces de “superarse o morir” y que tengo la impresión que no son más que un lastre (y ni siquiera son conscientes de ello)?
Bien. Sé que algunos de los que me conocéis os vais a echar a temblar. Vais a tratar de hacerme cambiar de opinión. Felicidad, recuerda el rev de Crow. Felicidad, recuerda las partidas que tienes pendientes. Felicidad, recuerda que estamos con el rev de Atlantis. Felicidad, recuerda que tienes relatos pendientes. Felicidad, recuerda Los Cazadores del Caos. Felicidad… Ajá, sí, cierto. Pero no es menos cierto que yo funciono a base de retos. Así que, os guste o no, tengo demasiadas ideas, motivación a capazos y una testarudez a veces insoportable. Durante el camino recibiré collejas y críticas, zancadillas… Sí, lo sé, como también soy consciente de mis posibilidades. Pero no pienso rendirme. Tal vez todo esté condenado a irse a la mierda como muchos me vaticinan. No lo dudo. Sin embargo, no pienso conformarme hasta que sepa que hice todo lo que estaba en mi mano para evitarlo.
Algunos se preguntarán, ¿y quién eres tú que te crees alguien para cambiar “mi” fandom? Mi nombre es Felicidad Martínez Herreros; número de socia de la AEFCFyT 161. Tal vez no lleve veinte años, diez, cinco, ni un mísero año en la asociación, pero soy socia. Nueva o no, comparto una afición con otros tantos que, aún decepcionados, mantienen la ilusión por conseguir algo. Yo haré el esfuerzo, porque creo, sinceramente, que merece la pena. “Estás condenada al fracaso”, me dirán. Puede, pero como he dicho antes, sólo me quejaré cuando después de todos mis intentos nada dé sus frutos. No antes. 03 mei Y ahora nos chupamos las...Sí. Ya sé que dije en su día que comentaría cierto artículo que leí en EDN y que me pareció francamente interesante. No obstante, ayer me paseé por un blog que ojeo de tanto en tanto y leí con sumo interés tanto la entrada como los comentarios que le siguieron después. De hecho, a quien le pueda interesar el tema de los “nuevos escritores”, aderezado con algo del término fandom, le conmino a que “entre y vea” (http://www.blogdemlo.blogspot.com).
No voy a hablar obviamente de lo que ya se ha hablado ahí, porque sería más de lo mismo y copiar no es que me guste. No obstante hubo un par de puntos que sí llamaron mi atención y creo que fueron tratados sin apenas profundizar. Claro, tampoco era “exactamente” el tema a tratar.
Punto importante de dicha entrada era, por una parte, la revolución que ha tenido internet como medio de difusión. No me voy a andar con florituras. En internet circula mucha mierda. Yo misma decía en la entrada anterior que cuando por fin fui asidua, me entraron ganas de abrir mi propio blog. En parte porque descubrí que no era difícil de montar, en parte porque creí que yo también tenía algo que decir y, en mayor medida porque se te quita la vergüenza inicial de escribir para desconocidos cuando ves que hay bazofia y egolatría a capazos y que, restando humildad… qué coño, yo podía hacerlo mejor. Tampoco era tan difícil.
Internet tiene cosas buenas, pero no vamos a negar que también es un medio rápido para la expansión de la mediocridad. Siempre la ha habido, claro, y también me he quejado de ella. Antes de acceder a este medio, la forma que yo tenía de adquirir información era a través del formato papel. Y si bien lo recordáis, también escribí una entrada sobre el asunto. La cantidad de libros que se publicaban (y se publican), que me dañaban la vista al leerlos, arañaban mi paciencia y mi cordura, pero coño, publicaban mientras otros sin amigotes adecuados se comían los mocos. Porque la explicación del enchufe era la única que me resultaba lógica en esos momentos.
Obviamente, con el tiempo y escuchando aquí y allá, hablando con éste o con aquél, me he dado cuenta que las cosas no funcionan así. Pero bien pudiera parecerlo, sobretodo cuando la frustración te nubla y no ves la “otra realidad”. Escribir no es sólo trabajo y dedicación, también es patear y llamar a todas las puertas hasta que alguien decida abrirte una. Y como decían algunos de los comentarios a la entrada de Iván, esos nuevos “autores” han decidido que no tienen por qué pedir permiso para entrar. Ellos no lo necesitan. Son “ellos”, por Dios.
Retomando el tema en cuestión, decir que si antes me quejaba de que cierta bazofia se publicara y que hubiera seguidores obcecados con una calidad que brillaba por su ausencia, cierto es que ahora no hace falta publicar en papel para tener un séquito que abanique tu ego y le dé de comer.
He visto formarse auténticas cortes de admiradores alrededor de una imagen, un tipo o tipa, hasta el punto de entronizarlos y lanzarse con uñas y dientes sobre aquellos que opinaran de forma distinta. Una vez más me remito a una entrada que publiqué hace tiempo con motivo de una vivencia similar: comentar en el blog de un amigo (coño, un amigo, que no hablo de un desconocido) que no estaba de acuerdo con la actitud que había tomado, los comentarios que había hecho, frente a un troll en un blog de una conocida suya. La reacción de sus lectores fue brutal. En privado le comenté a mi amigo que nunca volvería a dejar comentarios en su blog porque prefería no ser foco de polémica borreguil. Él se negó a aceptarlo. Yo era libre de decir lo que quisiera sobre lo que él posteaba.
Bien, eso está bien y es lo menos que podía esperar de mi amigo. Pero claro, es un amigo y tampoco pretende aparentar más, ni ser ídolo de masas, ni hacerse pasar por escritor, ni nada parecido.
Como bien dice Iván en su blog (el que os he comentado arriba) ha proliferado la aparición de individuos que se autodenominan “autores” con un currículum tan variado como tener un blog (y, en el mejor de los casos –o peor, según se mire– uno o varios cuentos publicados en algún fanzine o similar). Tienen además un montón de amigotes detrás y algún que otro trepa perdido, que alaban sus “andanzas” y no consienten que se diga lo contrario de lo que su Señor ha dicho y menos aún que se hable mal de él. Pero ojo, también hay quienes desgraciadamente publican aberraciones (sí, sí, publican) y también tienen su séquito de incondicionales.
¿Adónde quiero llegar a parar con todo esto? Veamos… Chupadas de polla hay en todas partes. Y es agradable que de tanto en tanto te peguen un repaso a los bajos. Sin embargo, la felación desmedida en este asunto puede ser contraproducente. Tanto para los que se creen alguien y se refugian en sus guetos, como para los que ya son alguien (incluso de reconocido prestigio) y eso (salvo caracteres especiales) tiene como consecuencia una entronización.
Es decir, claro que me repelen los listillos que van de divos sin serlo y aún tienen cara de mirarte desde las alturas. Pero no menos repelente me parecen aquellos que ya se han hecho un hueco, son buenos en lo que hacen, y sin embargo tienen el culo tan arrugado por los lametones de otros, que de entrada te miran por encima del hombro porque ya no son capaces de sentarse.
Vamos, que está bien quejarse de esos aspirantes a pedantillos, faltos de modestia, que se creen la hostia porque sus cuatro amigotes se la chupan de vicio. Pero parece que es menos “ofensivo” que alguien que considera que todo lo que no sea suyo no merece la pena o que menosprecie un premio porque nunca lo gana o que tienda a quejarse o, peor aún, a ignorar a los que empiezan, es perdonable. Dejemos al pobrecito que es feliz en su trono.
Ah, y tampoco hay que olvidar a los apoltronados. Aquellos que se creen alguien porque tienen un nombre dentro de un grupo y piensan que la antigüedad les da derecho y potestad para opinar y dirigir según les venga en gana, rechazando aquello que es nuevo. ¿Cómo se atreve un novato a llevarle la contraria? ¿Cómo se atreve cualquiera a hacerlo? Tienen su blog, su web, su columna de opinión en el periódico o suplemento semanal, llevan años copando los foros con comentarios kilométricos, acuden a eventos sociales con su nombre escrito sobre una cartulina y piensan que ante su presencia deberías cuadrarte... A estos, también demasiadas veces, se tiende a no llevarles la contraria, en plan: ya está el abuelo con sus achaques o pasemos de puntillas por delante del dragón dormido, no sea que despierte y nos monte la del cristo.
Desde mi punto de vista, todo esto que acabo de decir no contradice en absoluto lo comentado por Iván Olmedo en su blog, ni lo que han respondido algunos de los lectores del mismo. Tampoco pretendo ponerme en plan “y tú más” o en ese rollo de “sí, vale que Fulanito es un cabrón, pero queda justificado porque Menganito es un cabrón aún mayor”.
Sin embargo, quizá demasiado a menudo, tendemos a ver sólo un extremo de la situación, a quejarnos nada más de una parte del problema y no somos capaces de verlo en su totalidad. Echar pestes sobre algo y no oler el tufo que llega desde otro lado. Aceptar una parte y restar importancia a la otra. Insisto: quizá cuando nos quejamos de una determinada situación es bueno, de vez en cuando, echar un vistazo al otro extremo y ver qué se cuece por allí. Porque entonces, tal vez nos demos cuenta de que la situación que estamos describiendo es sólo parte de algo mayor y más complejo. Y es posible, sólo posible, que entonces podamos verla de un modo más completo.
Obviamente no soy la objetividad en persona y puede que incluso algunos piensen que quién soy yo para ir diciendo esas cosas. Mmm… bueno, tal vez sólo soy una gota de agua en este inmenso océano, pero mi opinión es tan respetable como cualquier otra, al igual que la de todos aquellos que me dan la suya, esté de acuerdo o no. Y tengo muy claro que el día que deje de recibir collejas por parte de aquellos que me leen o que sólo escuche elogios y ningún “pero”, ese día me preocuparé de verdad.
27 april Guionistas Roleros Ayer entré en el blog de un amigo (Delirios de Cerveza -link en este blog) y consiguió que me alegrara la tarde. Le pedí permiso para postear esta "frikez" y, aunque os lo mandé a muchos de vosotros por mail, no he podido resistirme a postearlo en mi blog.
Puede que los que no sean roleros de mesa no lo acaben de pillar... pero yo realmente veía una partida con toda claridad. Esto de ser máster, como ya sabrán muchos, es muy sufrido.
Si la primera trilogía de la Dragonlance era claramente una partida de rol y tuvo tanto éxito (sigo diciendo que por Raistlin) ¿por qué no aplicar el mismo método para una serie de televisión?
Anda, disfrutad de la lectura:
Guionistas roleros.
Seguro que todos vosotros conoceis la serie Lost (Perdidos)y seguro que alguna vez habreis dicho eso de "que se han fumado los guionistas?". Parece una partida de rol con personajes "revientapartidas" y un master pardillo verdad? Pues efectivamente! Lo es, he aquí la prueba jajaja. (Nota, no lo he escrito yo, me lo pasaron por email) ***Aviso de Spoiler de la 1º Temporada***
![]() Comienza la partida. Me temo que hay demasiada gente. No puede salir nada buenos...
Gracias por esta perla, Finwe.
25 april El Concepto es el ConceptoHará cosa de una semana o así, discutía con Rudy sobre el concepto de rol en vivo. Dónde empieza, dónde acaba, si es algo estricto, cerrado, o puede mostrar un abanico de posibilidades más amplio. Lo cierto es que me hizo dudar o, más bien diría, me hizo ver mi estrechez de miras.
Para mí, un rev es algo que organiza un grupo de roleros para otros roleros o afines. Desarrollan una ambientación, un grupo de reglas que no entorpezcan el dinamismo del juego en tiempo real (como sí ocurre con el rol en mesa donde la resolución de una acción o una escena puede alargarse tranquilamente a un cuarto de hora, para algo que sucede en 2 minutos), se encargan del atrezzo y de todo el tema logístico y legal. Sí, legal. Así es España. Uno puede correr disfrazado por el monte, caer, romperse una pierna y acusar a los organizadores de incitación al suicido. Sí. Así son los españoles. Les insisten a los jugadores que no pisen los patatales del vecino de al lado, pero siempre hay alguno o algunos que encuentran un motivo para hacerlo. Y hala. A pagarle desperfectos al pobre campesino que no entiende por qué un grupo de pirados disfrazados le han jodido la cosecha.
Pero el punto clave de discusión era que para mí en el rol interpretas un papel, ajeno a lo que eres en la vida real y eres consciente de ello. Pepe me comentaba hace poco que en el instituto de una amiga suya habían aplicado el rol para una clase de historia. Un grupo de alumnos representaba a la nobleza y otros a la plebe y, a partir de ahí, se desarrollaba un sistema económico. Cuando me lo contó, la idea me encantó. Una forma de aplicar el rol a la enseñanza. Y ojo, no voy a ser como otros de otra vertiente que no voy a mencionar, y pedir que se ponga el rol como optativa dentro de la enseñanza. No. Me gusta el rol y conozco sus posibilidades, pero no llego a esos extremos.
Sin embargo, Rudy me dijo que esas cosas que se montan para ejecutivos o gente aburrida de lo mismo, donde los meten en una cárcel o similar, eso también era una clase de rol en vivo. Al fin y al cabo, metes a un grupo de gente de vida “normal” y los sometes a una situación extrema, poco común. Eso hace que de una forma inconsciente (o no) adopten un papel, que probablemente no tienen en la “vida real”. El tímido puede convertirse en osado, el reprimido en líder… Cierto es que situaciones similares las hemos visto en películas y series varias. Y como bien se suele decir, a veces la realidad supera la ficción. Así que no es de extrañar que eso suceda. Sobretodo si son conscientes además en todo momento, de que sólo es un paripé que les han montado.
Al principio me negaba en redondo a considerar eso como rol en vivo. Esa gente no tenía unos papeles concretos asignados, con unas habilidades de juego específicas a las que debían limitarse, ni unas restricciones de ambientación. Pero qué es el rol más que la interpretación de un papel sin un guión marcado donde la improvisación suele ser crucial. ¿Acaso no es parecido a lo que yo he hecho en situaciones cotidianas para salir al paso en una entrevista o para pasar la ITV (interpretando el papel de la niña tonta e ingenua para que fueran más blandos conmigo) y andanzas similares?
En aquellos momentos de “discusión” no supe salir del paso (en parte, supongo, porque estaba segura que mis conocimientos roleros no son como los de otros monstruos), pero aún así me obcecaba, viniendo a mi mente palabras como “no eres jugador de rol, ergo no sabes lo que es. Si lo fueras, lo entenderías”. No las dije, por supuesto, ya que, de alguna manera, haberlas dicho en voz alta se me antojaban elitistas; puro esnobismo. Y eso para mí, nunca fue un argumento válido. Y ya, lo siguiente que me dijo, hizo replantearme el concepto y, por tanto, sus aplicaciones.
¿Qué es la ciencia ficción? Nunca he sabido en realidad cómo definirla, en qué concepto clave encajarla. Siempre ha sido para mí un término muy amplio. De hecho, desde que entré en EDN (Estación de Nieblas – ver link en este blog) si algo he visto es que sin duda es algo uniforme de lo que aún se discute. Sin embargo, Rudy me comentó que hay mucho seguidor de la cifi hard que considera que todo aquello que no siga las premisas del hard, no puede considerarse ciencia ficción. Una Space Opera, para mí es de manera indiscutible cifi. Pero saber que hay quienes piensan que no lo es, porque no es del estilo hard, me dio qué pensar. ¿No era exactamente lo mismo que yo estaba insinuando con mi concepto del rol en vivo? No sé. ¿Es así? ¿Tengo estrechez de miras sobre lo que es un rev? Si es algo que se sale del mundo rolero en el que me muevo ¿entonces ya no es rol en vivo? Sin duda, da qué pensar. Al menos por mi parte.
Es como el término “fandom”. Lo descubrí yendo a la Hispacon (ejem, Barracon) de Vigo. ¿Qué es el fandom? Yo siempre hablé de roleros, no del fandom del rol. Y sin embargo, también en EDN descubrí que se discutía por lo mismo: el concepto. Dónde empieza y dónde acaba. Para mí, se pongan como se pongan, ya sea fandom o roleros o tolkinianos, todo confluye en lo mismo: frikis reunidos que organizan eventos sobre una afición común. Habrá líneas de acción y de pensamiento distintas, pero todo se ampara bajo el mismo concepto. De ahí que ahora me replantee mi idea del rev y lo aplique en un sentido más amplio. Porque el puritanismo sólo propicia un efecto endogámico y ya conocemos los efectos endogámicos en círculos pequeños que se niegan en redondo a abrir sus fronteras. ¿Verdad?
A mi memoria viene ahora la entrada que titulé Un Pequeño Paso y que hablaba sobre el artículo de Julián Díez en El Semanal. No voy a retractarme, si es lo que parece. No en cuanto a que el rol tal y como yo lo conozco tardará aún mucho tiempo en ser aceptado como un juego más y no como una amenaza para la sociedad. Pero me doy cuenta que no puedo negar otras líneas, otras vertientes producto del rol tal y como lo conozco. Es rol. Tal vez no en su concepto más purista, pero sigue siendo un juego en el que te enfrentas a una situación atípica, lejos de tu vida cotidiana, dentro de un contexto bajo unas normas y una ambientación. Habrá quien lo acepte o no. He de admitir que, aún a pesar de estas palabras, me resulta difícil aceptar sin más esos juegos concertados para extraños al mundillo rolero, pero forma parte de la realidad actual. Y no es un renovarse o morir. O un mientras haya jugadores de rol habrá esperanza. No. Es simple aceptación. Es… tolerancia. Eso de lo que tanto se habla para muchas cosas y que pocas veces se aplica. Y, esta vez, he de decir por mi parte que en este caso fui culpable. Aunque claro, yo soy sólo una personita. Puristas apoltronados en su sillón… pocos pero cobardes. Y sin embargo, lo que cuesta echar a los jodíos.
Si el concepto se mantiene, todo lo que derive después no es malo o perjudicial. Algunos lo llamarían evolución. Otros… Otros dirían qué grande es el rol y para cuántas cosas se puede aplicar.
Nota: lo más gracioso de esta entrada es que me inspiré en un artículo que aparece en EDN bajo el título “Sobre la ciencia ficción y su credibilidad editorial” de Iván Fernández Balbuena y que nada tiene que ver con lo que acabo de decir, pero sé que vuestro tiempo es valioso y me pareció bastante tedio para leer en un día por mi culpa. Así que lo que quería comentar sobre ese artículo lo dejaré para otro día. Que luego no se diga que no actualizo suficiente mi blog. Ale. A cascarla. Y recordad:
El concepto, es el concepto -Pazos en Airbag. Qué gran tío.
19 april 25 de Mayo: Día del Orgullo FrikiHace apenas unos minutillos, aprovechando que llegué pronto al curro y nadie me iba a pillar gipiando páginas ajenas a mi trabajo, encontré en el blog de mi amigo Tente, la siguiente entrada que expondré a continuación (bueno, en realidad hice copy paste). Ya había oído hablar de ello, pero hasta la fecha -no me preguntéis por qué, ni zorra- no había conseguido entrar en la pertinente página.
Ahora, para vuestro deleite...
06 april Un Pequeño PasoLlevo ya como una semana sin saber muy bien qué contar. Me dedico a pasear por otros blogs, pero no encuentro la chispa que me diga “he aquí algo realmente interesante”. Voy de camino al trabajo o a casa y, mientras contemplo el paisaje –que ya me conozco al dedillo después de más de un año haciendo el mismo recorrido cuatro veces al día–, trato de localizar algo inusual que despierte mi curiosidad así como mi inspiración. Pero ésta es tan sumamente estimulante que lo único que me da qué pensar, mientras miro a través del parabrisas o las ventanillas de mi coche es “¿por qué desde que a las 7:30 de la mañana ya es de día no hay tanto tráfico? ¿Tendrá relación con que adelantaron la hora y la gente sale antes de casa porque aún no se han hecho a la idea?” De aquí, estoy segura que podría sacar un monólogo. De esos sarcásticos a los que me aficioné en los comienzos de este blog y que tanto os gustaban. Pero no encuentro las palabras que me llenen la boca o se me escurran entre los dedos mientras tecleo.
Y todo esto, sin tener en cuenta además, que últimamente no es que esté muy elocuente. Es como si de repente se repitiera jodienda tras jodienda y parezca que estoy permanentemente cabreada con el mundo o algo así. Sólo pongo mis pinitos con los simulacros de cuentos y mi rabia frente al mundo y la panda de incompetentes que lo pueblan. Y así, a lo tonto a lo tonto, voy rellenando líneas para que parezca que pretendo decir algo cuando en realidad lo que quiero decir es, precisamente, que no tengo nada que decir. Paradójico, ¿no creéis?
Ahora bien, entre ayer y hoy, he vivido una anécdota curiosa. Si lo pienso, no lo es tanto, ya que la teoría de que el mundo es un asqueroso pañuelo de mocos está más que extendida. Alguien me pasa un link sobre un artículo en el Semanal, veo que sé quién es el tipo que lo escribe, se lo comento a un amigo como algo curioso mientras le digo que me sorprendió ver en el artículo el nombre de un conocido y mi amigo me suelta “no jodas que conoces a ese tipo???” Esta mañana recibo otro mail de otro amigo, que también comenta que leyó el artículo, que accedió al blog del periodista, buscó otra entrada suya y descubrió un comentario mío y por eso me escribía. Para asegurarse de que era yo. El título de su mail era “El friki mundo es un puto pañuelo”. Pues sí, pues sí.
Pero aunque parezca mentira (si así lo habíais pensado), no voy a hablar de somos mocos en un pañuelo de mocos. No. Quería comentar parte del artículo que desencadenó toda esta serie de “casualidades”. El artículo se titula Juego para adultos de El Semanal (http://www.xlsemanal.com/web/articulo.php?id=5777&id_edicion=887&salto_pagina=1) y ha sido redactado por Julián Díez cuyo blog se titula Soria de las Palabras (http://soriapalabras.blogspot.com/) y os recomiendo la entrada que habla de los juegos de rol y su relación con los medios de comunicación (http://soriapalabras.blogspot.com/2006/02/periodismo-real-4-la-historia-del.html).
A mí me pasaron el link como mera anécdota. “Mira, hablan de Cenizas Rojas y Piratas”. Cuando vi el artículo no empecé a leerlo directamente. Soy muy vaga para esas cosas. Leí por encima el texto en busca de palabras clave. Bien. El resultado fue que efectivamente habla de rol. En los dos últimos párrafos de la segunda hoja, muy por encima, obviamente, pero supongo que para muchos ya es todo un logro.
De hecho, al parecer, el link al artículo ha sido enviado a diversas listas del mundillo rolero en plan “un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad” o como narices se diga. Bien. Disiento.
He leído el artículo completo y lo que veo es una alusión políticamente correcta hacia las palabras rol en vivo que tanto asustan a los escépticos y detractores. De hecho, el título ya predispone a una aceptación como algo que practican los adultos, no esos jóvenes descerebrados y psicópatas, devoradores de videojuegos, que se dedican a hacer cachitos a su familia con una katana. Y para tratar de colársela al lector doblada, nada más empezar pone a ”abogados, empresarios o químicos, padres de familia…” como los que suelen jugar a estos juegos… no siendo hasta la segunda página donde se dice el tipo de juego al que se refiere realmente. Y ojo, no me quejo. Entiendo que se haya abordado el tema de una forma "conveniente", pero creo que de alguna manera se está engañando, se está endulzando (aunque algo me dice que al periodista le habría gustado explayarse más al respecto) un tema que fácilmente es “crucificable”. Yo entiendo de qué habla y estoy completamente de acuerdo con él. Ahora bien, ¿cómo se lo tomaría alguien ajeno a este mundillo?
Si se lo pasara a mi madre, por ejemplo. Para empezar, no se quedaría con la idea de que el artículo habla de rol en vivo. Sino de esas cosas que organizan las empresas para sus ejecutivos donde se dedican a destrozar coches, dispararse con bolas de pintura o cosas similares. Eso no es rol en vivo. No, si no hay interpretación. Otro podría pensar que eso del rol es para adultos… en exclusiva. Como algo para mayores, algo para personas responsables. Para un joven, un adolescente, sería como poner un arma en sus manos o algo así. Y creo que privar a los jóvenes el acceso a este tipo de juegos es un error. Desde mi punto de vista, aunque no sea psicóloga, considero que el rol puede ayudar de alguna manera al desarrollo personal de quienes lo juegan. Cuando ya se es adulto, es demasiado tarde para valerse de sus “beneficios”.
Claro que aquí en España el artículo es un pequeño paso. Por supuesto. Una dosis a cuentagotas. Un artículo que deja a todos contentos y que, quién sabe, tal vez dentro de un año pueda ser algo más explícito. Sin embargo, no olvido lo que el mismo Julián Díez comentó en su blog (y cuyo link ya os he indicado) sobre el famoso crimen del rol.
De hecho. ¿Quién ha difundido más el artículo? Los propios roleros; no los ajenos a este mundillo. Y es precisamente en éstos últimos donde debería calar. Los que lean El Semanal, contemplaran posiblemente el artículo, no como algo anecdótico, sino como otro síndrome más de la tendencia actual a “volver a ser niños”, tal y como se comenta. Las palabras rol en vivo, me temo, se olvidarán pronto... porque también es políticamente correcto mejor olvidarlas para que no te miren raro cuando las pronuncies.
Si de algo estoy cada vez más segura es de que hasta que esos jugadores de rol, que ahora disfrutan como enanos, no sean padres de hijos adolescentes… el rol seguirá siendo palabra tabú. Nos queda aún muuuuuuuuuuucho camino por recorrer hasta llegar al nivel que alcanzan nuestros vecinos europeos, como Alemania, por ejemplo, donde los organizadores no tienen que pedir permisos, pagar seguros y pijadas mil, para montar un rol en vivo. Pero bueno, sí. Poco a poco, pasito a pasito.
20 maart Crónicas... de una Muerte AnunciadaHabía pensado hacer una crónica algo jocosa sobre mi vivencia este último fin de semana, pero francamente, no me apetece. Es una lástima pues, no creo que haya gente que se merezca que incluya en el mismo saco y por eso mismo, prefiero pedir disculpas por adelantado, aunque estoy decidida a no morderme la lengua.
Para quienes no lo sepan, el fin de semana pasado fui a Talayuelas, un pueblito de Cuenca, donde se organizaba el rol en vivo Crónicas de Excalibur. Esta TERCERA (nótese la palabreja resaltada y más adelante se entenderá el porqué) campaña llevaba el título de La Llamada del Bretwalda. Estoy segurísima que de los 150 jugadores que éramos, muchos se lo pasaron teta. Desgraciadamente yo no me encuentro entre esos afortunados. Ni yo, ni Vanesa, ni Tamara, ni Carlos (un chavalín que conocimos allí) y es probable que otros muchos tuvieran queja, aunque no lo proclamaran bien alto. Sin embargo, yo sutil pero efectiva transmití mi queja. Aunque otros prefirieran mirar hacia otro lado. Mmm… no adelantaré todavía acontecimientos.
Ya desde el principio, algo podrido olía en Dinamarca. No soy partidaria de los roles en vivo multitudinarios. Por una parte, porque ya los había vivido en mis carnes, desgraciadamente, y me temía cuál podría ser el percal, y por otra, porque si yo los organizo para poca gente… será por algo. Quiero que todos y cada uno de mis jugadores, sin excepción, se lo pasen de puta madre y no descanso hasta que el último mono me asegura que ha disfrutado como un enano.
¡Claro que es impresionante ver a 150 frikis disfrazados de medieval dando un ambientazo de la hostia y haciéndote olvidar que a un par de kilómetros a la redonda está el “mundo real”! Aún así, montar un evento de estas características, requiere un esfuerzo y una capacidad organizativa que, manque les pese a algunos, no todos están capacitados para soportar.
Participar en un rol en vivo es, como poco, agotador. Sí, desestresa, pero el cuerpo puede tardar en recuperarse por lo menos una semana. Aunque sólo se tratara de una campaña política pura y dura, pasarse horas y horas de pie es un infierno, caminando de un lado a otro, sin dejar de lado el agotamiento mental. Así pues, para mí, que el jugador tenga un lugar de descanso adecuado es primordial.
Cuál no sería mi sorpresa cuando, al llegar al albergue en cuestión, la primera noticia agradable que recibo es que nos alojamos en casetas que no disponen de luz ni calefacción. Tienen una pequeña abertura encima de la puerta, que no es más que una rejilla por la que entra el aire para que no nos asfixiemos mientras dormimos y el aspecto exterior tan mono oculta zulos donde tendremos que hacinarnos como pescaillas en una cámara de frío. Las duchas son al aire libre y, con un poco de suerte, puede que dispongas de 5 minutos de agua caliente. Pero claro, como la suerte me tiene algo de manía, preferí mirar mal a las duchas y pasar de largo por si las moscas.
Posiblemente en verano, con el calorcito, el sitio estaría cojonudo. Pero viniendo con una niebla del copón y una lluvia insufrible, la verdad es que las perspectivas de estar en condiciones óptimas no parecían las más apropiadas. De hecho, no lo fueron. Algo que, también hay que añadir, deslució el encuentro… más de lo que otros lo deslucieron.
Luego está la comida. Comida de rancho. No es que fuera especialmente horrible, salvo por el detalle que seguía siendo de rancho, con raciones de rancho y, para darnos las bienvenida el viernes, una ensaladilla rusa bien fresquita para entrar en calor. Aún recuerdo el sábado por la mañana. Cuando la tipa que servía el desayuno en la barra no nos quería poner algo decente porque se nos había pasado la hora. Después de la maravillosa cena de la noche anterior, ¿me vas a decir que no me vas a servir un puto vaso de leche caliente? ¡Y de madalenas y galletas blandas no hablemos! Así que como muertos de hambre, tuvimos que rapiñar lo que quedaba en las otras mesas donde la gente había estado desayunando. Bienvenidos al tercer mundo, fue mi frase del fin de semana.
Recuerdo que pensaba “claro, es que yo ya soy mayor y me he acostumbrado a otra clase de comodidades y venir aquí, como un boy scout, a aprender a sobrevivir de las raíces que te da la naturaleza… ya no es lo mío. Claro. Sí. …¡Y una mierda! Yo no pago dinero para pasármelo mal, en condiciones casi infrahumanas, sino todo lo contrario”. Pero ya es demasiado tarde para quejarse, así que al menos esperas que el rol en vivo sea la caña de España, el azote del rock, para hablar del albergue como algo anecdótico. Casi irónico, en plan: mira lo que hacemos y aguantamos los frikis por pasar un buen rato roleando.
Pero la lista de despropósitos se fue agrandando para mí. Lo lógico es que en esta clase de eventos te den la ficha de tu personaje el viernes por la noche o el sábado por la mañana durante o al poco de desayunar. Luego, como una o dos horas más tarde a lo sumo, se empieza el juego. Bien. Desayunamos, fuimos a los zulos a disfrazarnos y luego esperamos pacientemente a que nos dieran las fichas. Tic-tac, tic-tac, tic-tac… Disfrazadas desde las once de la mañana y empezamos a jugar a las cuatro de la tarde. Genial. Una se pone a hacer sus cálculos y empieza a pensar en cuántas horas de juego va a disfrutar. A las nueve de la noche cena. Hasta bien pasadas las diez sin empezar… Cojonudo. Eso es disfrutar al máximo un fin de semana.
Si empezamos a las cuatro a jugar, a las seis de la tarde ya se nos habían hinchado las pelotas y pelado de frío, por lo menos dos veces o más. Dos horas en las que nos comimos los mocos. Las tramas en sí mismas eran simples y sin embargo imposibles de tirar de ellas y sacarles partido. Me cansé de preguntar a todo aquel con el que me cruzaba por el camino y hacer el paripé durante dos horas sin una respuesta positiva, aunque fuera a medias. Para colmo, el único personaje del que más o menos podría haber echado mano no estaba. El jugador no había podido venir y nos quedamos como que un poco colgadas. Eso sin contar con los huecos dentro de la historia. Información que decía nuestra ficha que teníamos, pero sin decir qué sabíamos. Cosas que se suponía que teníamos, pero que no encontraban y no podían darnos. Ningún conocido o contacto del que pudiéramos echar mano. Está bien que piensen que una es una jugadora experimentada y que seguro que se las puede apañar. Y podría haberlo hecho, claro, si no fuera porque tenía la sensación de estar con las manos atadas, totalmente desvalida y en un puñetero callejón sin salida contra el que sólo podía darme de cabezazos… para pasar el rato más que nada.
Y veía a gente divertirse y me frustraba. Me frustraba porque a la única conclusión lógica a la que podía llegar era que se lo estaban pasando de puta madre los jugadores que llevaban personajes antiguos y los que hacían de pnjs (personajes no jugadores) o monstering (o también llamados vulgarmente como masillas), porque estos últimos no tenían nada que perder y podían desfasar todo lo que les diera la gana. ¿Qué hacer? ¿Colgar los disfraces, pasar de nuestros personajes con los que tanto nos había costado conseguir el consentimiento de los masters, emperrados en que llevaramos lo que a ellos más les convenía? ¡Claro que podría haberlo hecho, pero no me daba la gana! Pagué como pj (personaje jugador) no como pnj. No convoqué reuniones en mi casa con Vanesa y Tamara para hablar de nuestros personajes para a las dos horas de juego olvidarnos de ellos.
Había una chica mu maja, toda candor y dulzura que nos decía, pues eso no es así, pues esto tampoco. Admito que me tocó un poco los huevos. Sobretodo porque me hablaba y me subía la bilis. ¡No me hables como si fuera una novata! Llevo años yendo a roles en vivo y sé cómo cojones se hacen las cosas. Claro que tienes hierbas, jodía, tu clan se las ha llevado todas. Las pocas que había. Claro que tienes madera. La que tu clan ha arramblado. No me vengas ahora con esa cara de niña buena, porque cuando fuimos a hablar con vosotros nos dijisteis que os teníais que pensar eso de tratar con nosotras y esperando nos quedamos a que nos dijerais algo. Claro que estás de puta madre en tu clan, cabrona, porque sois una piña y nosotras somos tres. Tres que ni pinchamos ni cortamos. Que no pueden trapichear porque no tienen ni guano para trapichear. Que van perdidas porque nadie les ha explicado dónde están las cosas, los lugares clave, porque no tienen taberna a la que acudir. Sí claro, después de cuatro horas de juego había, pero ¿te he dicho ya que a las dos horas de juego me cansé de comerme los mocos que me colgaban como estalactitas de la nariz?
Así que nos amorramos a la estufa y nos dedicamos a analizar qué cojones había pasado para que las cosas salieran tan mal. Sí, podríamos haber hecho esto o esto otro. Sabíamos que eso nos podrían haber dicho y cuanto más contemplaba las posibilidades, más era consciente de que mis tramas eran una mierda, con vacíos de información y con objetivos tan apetitosos y lucrativos como reconstruir un puente o levantar piedras que se habían derrumbado en una cueva.
Ningún master, al saber la noticia de nuestra tocada de cojones, vino siquiera a preguntar. Obviamente, sé que es difícil llevar el control de tantos jugadores, pero ni un lo siento o un simple “tirad por aquí o por allá” o, más jodido aún, echarnos la bronca por no haber hecho esto o lo otro. Nada. Niente. Sé que sabían que habíamos decidido pirarnos al día siguiente. Que ya por la noche nos fuimos a la cabaña las tres, desentendiéndonos completamente del juego. Y, tiene guasa la cosa, fue cuando mejor me lo pasé. Nos pimplamos la botella de mistela, nos echamos unas risas leyendo en voz alta las hojas de nuestros personajes y felicitamos al poeta que redactó nuestras fichas. De ahí quedará marcada una gran frase: le robabas fruta al frutero, pan al panadero, pastel al pastelero… y carne al carnero, no te jode.
Una lástima. Un fin de semana desperdiciado así. Sintiéndome defraudada y, por qué no decirlo, también estafada. Coño, que no era el primer año que organizaban Crónicas, sino el tercero. Joder. Y siempre de la misma envergadura. Me resulta chocante que con esa supuesta experiencia detrás hubiera tantos problemas de organización y el descontrol que se veía reflejado. Que te importen los que se lo han pasado de puta madre y que te levantan el ego, pero descuides a los que no lo están pasando nada bien –aunque creas que ellos no tienen razón- y preocuparse por saber qué salió mal en esos casos para que no se volviera a repetir. Eso no lo llevé nada bien. Eso último sobretodo. Siendo burra, está bien que te chupen la polla, pero mejor si te la chupan el mayor número posible, no los amigotes de siempre.
Podría decir más cosas. Claro que podría decir más cosas, pero creo que hasta aquí está bien. Para variar, Rosa, mi Mamivalky, siempre un encanto. Y lo que más me jodió fue no poder estar con ella más tiempo aunque fuera emborrachándome y soltando chorradas o despotricando de esto o aquello. Sûl otro encanto y Carlos, siento haberte metido en el mismo lote, pero he preferido no señalar con el dedo directamente, que dicen que queda feo.
¿La moraleja de todo esto? Ser más fiel a mis convicciones. No volver a ir a un rol en vivo de tamaña envergadura porque me arriesgo a comerme los mocos frente a una organización desastrosa. Coger pjs o pnjs para desbarrar o importantes de la hostia. Y sobretodo tener muy claro que pago por pasármelo bien, no para sufrir dentro y fuera de juego.
¿La única nota positiva? Conseguí al fin que me dieran mis cartas de Lunch Money y su expansión. Toda una odisea. Si supierais cuánto llevaba detrás de ellas… Pero eso es otra larga historia. 14 maart Una Friki en Santander
Sí, ya lo admití una vez, así que no voy a volver otra vez a las andadas y confesar mi frikismo. No hace falta. Es obvio. Recorrerse chorrocientos kilómetros para fumar, beber, comer y hablar sin parar, es mu friki. Ya lo he dicho. No voy a negarlo.
Tras haber dormido apenas tres horas, me fui hacia el aeropuerto de Valencia para coger un avión que, supuestamente, salía a las siete de la mañana en dirección a Santander. Fue divertido subir al autobús para embarcar y esperar a que los técnicos nos dejaran salir y sentarnos en nuestros asientos. Los madrugadores como yo, con sus ojeras pronunciadas, se agolpaban en las puertas del autobús, mirando con ansia el avión, como zombis atrapados murmurando “cerebro”.
Después de un cuarto de hora esperando a que nos abrieran las puertas y nos dejaran subir, pasó otro cuarto de hora hasta que por fin despegamos, para acto seguido decirnos el comandante con toda naturalidad: “señores pasajeros, disculpen el retraso, hemos tenido problemas técnicos en el avión que hemos tratado de solucionar lo más rápido posible”. Se me cierra un poquillo el esfínter y pienso: “¿cómo que hemos tratado de arreglar? Será que hemos arreglado. Punto”. Y al rato, cuando el avión empezó a bailar arriba y abajo esperé con paciencia a que el comandante volviera a hablar para decirnos: “Jejeje… Haber elegido susto”.
Pero llegué. Obviamente llegué, aunque también lo dudé en el viaje de vuelta. La expresión “pequeñito, pero matón”, podría aplicarla a los aviones de Air Nostrum. Aunque como seguro me diría alguien que yo me sé, “eso te pasa por viajar en Iberia”.
Fue una pena haberme perdido los actos del viernes, la verdad. Me hacía muchísima ilusión. Sobretodo cuando me comentaron cómo se fue desarrollando todo a lo largo de la tarde. Ochenta frikis reunidos en una misma sala a los que un poco más y hay que echar porque cuatro horas seguidas de charlas les sabían a poco. Vamos que sigo perdiéndome aunque sea un atisbo de Hispacon. Porque los de la TerSa siguen diciendo que no, pero de la negación al hecho sólo hay un montón de frikis plastas detrás.
El día no es que acompañara mucho y deslució un viaje en… barquito, prometedor. Luego comer, beber, remojarnos y pelarnos de frío. Y, para variar, una servidora volvió a maldecir su estómago hasta la saciedad. ¿A que eso no os lo esperabais, eh? Porque el viaje en sí mismo no era una paliza de viaje, pero mi cuerpo se emperró en joder la marrana. Ardor de estómago, la piel de la nuca enrojecida y ardiéndome como el mismísimo infierno, la rodilla jodida, una bambolla en la planta del pie reventada… Pero como dijo alguien hace mucho tiempo “yo no mandé a mi ejército para que lucharan contra las inclemencias”, así que yo me mantuve ahí, firme. Jodida, pero firme. Nada que no pudiera curar una buena copa de Baileys. O dos, ya puestos.
No es que haya mucho más que añadir. Todo fue muy hobbítico (si me pongo en plan friki, me pongo en plan friki). Comer, beber, reír y divertirse. Habrá momentos que todos recordaremos, como la sensación de “nos han dejado tirados” mientras cruzábamos los dedos para que “el barquito chiquitito” viniera a sacarnos de aquella islita. O el momento Esperanto, donde un freak (nótese el sutil matiz) hizo acto de presencia y nos demostró que hay gente peor que nosotros. Que ya es decir.
Eso sí, quiero agradecerle a Álvaro (el Peras) y todos los que vinieron de Asturias, su paciencia conmigo y su preocupación. Eso de que echaran horas conmigo desde las cinco de la tarde hasta las nueve que salía mi avión, para mí, es impagable. Sois un cielo. Nos veremos en la Asturcon.
Aunque eso de la Asturcon… merecerá una entrada aparte. Así que, permanezcan en sintonía.
02 maart Spain is different (& its sci-fi 2)España es, sin duda, un país curioso. O más que curioso, tal vez debería decir que peculiar. No sólo tenemos –en algunos casos, claro– un complejo de inferioridad tremendo respecto a otros países vecinos, sino que además la tendencia general es ignorar a los grandes valores que tenemos.
¿Desde cuándo llevamos arrastrando esto? Pues, la verdad, ni idea. Pero lo más gracioso es que, coño, con Felipe II fuimos un imperio de la hostia donde nunca se ponía el sol y, sin embargo, a veces me da la impresión de que hay que decir eso en voz bajita, como si nos avergonzáramos de ello. El espíritu nacional sólo lo abanderamos cuando juega la selección española de fútbol o cuando los gabachos tratan de meter sus narices en algo nuestro.
Jose I (Pepe Botella), hermano de Napoleón, estoy segura que no lo despachamos por borracho, sino por gabacho. Si hubiera sido de otro sitio… quién sabe. Además, para luego poner al que pusieron… Manda huevos.
¿Gibraltar? Uf, yo creo que nos llegamos a enterar de que se lo quedan los franceses y montamos la del cristo. Cito nuevamente justo el párrafo anterior para hacer memoria.
¿Hacia dónde quiero encarrilar todo esto teniendo en cuenta el título de esta entrada? Pues que no sólo no valoramos lo que tenemos, sino que a veces hasta lo despreciamos. Tenemos los mejores cardiólogos, estamos en el primer puesto de donantes de sangre y de órganos del mundo, nuestros científicos se forran en el extranjero… ¿Y aquí? Aquí no se comerían ni una mierda. Tendrían que mendigar, lamer traseros para conseguir una miseria de beca para proseguir con sus investigaciones. ¿Falta dinero? No, falta creernos que no somos el niño tonto de Europa. Aunque claro, chupar del bote, también es muy español.
Pero no sólo hay que pensar en el campo de la investigación. Ilustradores, dibujantes de comics… han conseguido triunfar vendiéndose a sí mismos en el extranjero. Y lo más gracioso, es que en los casos que yo conozco, quienes les dieron una oportunidad fueron precisamente lo franceses. Esos por los que nos rasgamos las vestiduras si nos los mentan.
La promoción interna se vende muy mal en España. Existen demasiados círculos cerrados que se publicitan con el boca a boca. O como bien dijo Juanma el otro día, podemos dar gracias a Internet porque nos permite un sistema de difusión eficaz. De hecho, ha habido escritores que, tras conseguir su licencia Creative Commons, han tenido tanto éxito publicando en Internet que luego han podido demostrar, con datos fiables a las editoriales, que les resultaría rentable publicarles en papel.
Hasta hace bien poco, yo no tenía ni pajolera idea de que hubiera escritores españoles de ciencia ficción y de fantasía que pudieran publicar. Para mí, el único escritor de ciencia ficción que existía en España era Gabriel Bermúdez, aunque sólo hubiera leído suyo El Señor de la Rueda.
Recuerdo cómo me maravilló en su día la historia que narra. Una mezcla entre fantasía y ciencia ficción encantadora. Y un personaje que me marcó para siempre: Jane. O Lady Jane. De hecho, hasta hace muy poco, firmaba mis mails con ese nombre. Lady Jane, La Dama Olvidada. Aunque esta última coletilla la añadí yo.
Entonces empecé a meterme en el mundillo de la ci-fi y descubrí, para mi sorpresa, que había ciencia ficción española.
Ahora bien, he de admitir que seguía mostrando cierto recelo a que la calidad de las obras de estos autores pudiera compararse con los que, para mí, son los grandes: Asimov, Heinlein, Dick… Aunque claro, desde mi punto de vista también, considero harto difícil llegar al nivel de estos monstruos. Así pues, me preguntaba yo si el grado de calidad de la literatura cifi española alcanza un nivel aceptable o si aún sigue dando sus primeros pasos o si hay perspectivas de un futuro mejor para nuestros escritores (entre los que espero algún día estar yo, para qué os voy a engañar). Me temo que también desconozco el grado de confianza que muestran las editoriales españolas frente a los escritores nacionales de este género, pero ¿me equivoco si digo que aún se está fraguando?
La otra noche acabé de leer Un Jinete Solitario, que aparece en el recopilatorio de cuentos titulado Callejones sin Salida de Rodolfo Martínez. Si, obviamente, no hubiera sabido de antemano que el autor era español, creo que podrían haberme colado que el tipo era extranjero y yo me lo hubiera creído a pies juntillas.
A excepción de Gabriel Bermúdez y ahora Rodolfo Martínez (no cuento a JV Ortuño y Sergio Mars pues a menos que me lo hayan ocultado muy bien creo que aún no han publicado ninguna novela), desconocía la existencia de escritores cifi españoles. De hecho, lo que yo tenía entendido hasta la fecha era que este género llevado por “los nuestros” sólo era un reflejo, un intento de emular a los grandes sin obtener un resultado satisfactorio que alcanzara una media decente. Ahora bien, ¿esa afirmación es real o se trata de la misma manía española de infravalorar lo que tenemos y sentirnos a la altura del betún frente a los vecinos?
Para comprobarlo, no hay más remedio que ponerse manos a la obra. Aprender a hacer juicios de valor, no por dejadez ni ignorancia, sino con “los libros en la mano”, con los hechos. En unos cuantos meses, después de haber leído a unos cuantos autores españoles más, ya os comentaré si la cifi en nuestro país no va a más porque nosotros no nos la creemos o porque es mejor que no nos la creamos.
Nota: Sergio Mars en su blog Logosoma comenta como está la ci-fi hard española a día de hoy. Si tenéis curiosidad, echadle un vistazo. http://logosoma.blogspot.com/2006/01/la-ciencia-en-la-ciencia-ficcin.html
Nota II: Hace cosa de dos semanas me descubrieron la existencia de un blog La Fraternidad de Babel de César Mallorquí. Vaya, me pongo a escribir sobre la cifi española y me encuentro que esta semana tengo muchos "artículos de opinión" de donde tirar. He estado leyendo la última entrada y me ha parecido muy interesante. Echadle un vistazo si os interesa el tema: http://fraternidadbabel.blogspot.com/2006/03/la-ciencia-ficcin-y-yo-2.html
28 februari 14 Horas de FrikismoSé que ya he dicho más de una vez que sólo soy simpatizante de friki y algunos me han dicho que eso no se lo creían ni jartos de vino. Pasarse catorce horas seguidas mastereando una partida de rol es, para mí, tomarse una sobredosis frente a un monazo descomunal que no sólo yo iba arrastrando.
Si bien es cierto, hay muchas clases de frikismo. Se podría decir incluso que cualquier hobby especializado es sinónimo de friki. Desde los informáticos, los roleros, los “literatos” (como así llamo a los lectores compulsivos, especializados en una temática), los cinéfilos, teleadictos… hasta los coleccionistas de sellos, de rarezas, fans de grupos, asiduos al esoterismo, etc., etc., etc. No obstante sólo suele aplicarse dicho apelativo a los primeros, pero no nos engañemos, los otros también lo son. Porque todos ellos tienen algo en común. Su mundo es amplio y desconocido para el círculo ajeno.
Un desconocido ve una camiseta con un pingüino y piensa, ingenuo de él, que será algún personaje de dibujos animados. Un informático ve la rebelión del linux. Un desconocido ve una camiseta con la marca de Magic The Gathering y piensa, ingenuo de él “ah, un juego de rol de esos”. Un jugador de rol lo escucha y se tira de los pelos por que el tipo ese haya confundido un juego de interpretación con un simple juego de cartas, que además sale por un ojo y medio de la cara. Un desconocido ve un sello con una avioneta al revés y piensa, ingenuo de él, “un error de imprenta”. Un enterado lo ve y los ojos se le iluminan con el símbolo del dólar. Un desconocido ve una camiseta de Nigthwish y piensa, ingenuo de él, “algún juego de rol de esos”. Un enterado lo ve y piensa “¿le gustará también el grupo Apocalyptica o Epica?”. Un desconocido ve una cruz gamada, se echa las manos a la cabeza y piensa irremisiblemente en nazismo. Un esoterista se fija si los brazos tuercen a la derecha o a la izquierda para asegurarse de que es una esvástica (cuya influencia es positiva) y no una sauvástica (cuya influencia se considera como nefasta).
Sin embargo, nos guste o no, parece ser que friki es sinónimo de: tipo rechoncho, con gafas, algo asocial, algunas veces greñudo y, normalmente, un tipo al que le gusta vestir de negro. Sobretodo sus camisetas que lucen logos y alegorías a Star Wars, Star Trek, Fanhunter, Vampiro La Mascarada, entre otros.
¿Por qué yo insisto e insisto en calificarme a mí misma como mera simpatizante? Porque para mí el friki es especialista y el simpatizante picotea de aquí y de allá. Puedo mantener una conversación fluida pero sin profundizar demasiado. Y, como ya sabéis, ante tales casos, prefiero callar, escuchar y aprender. Que seguro que para otra ocasión me servirá.
Cierto que juego a rol (en vivo y en mesa), he creado mis propios juegos, leo cifi desde los catorce, algo de fantasía y vampirismo, escribo novelas amateurs, sé algo de informática (porque mi carrera así me ha “obligado”), me encanta Star Wars, he visto muchas pelis de acción y similar y he devorado series de una sentada. Pero insisto, soy simpatizante.
Hay gente que haciendo exactamente lo mismo sabe muchísimo más que yo. No puedo rivalizar con ciertos “monstruos” que conozco y algunos ni siquiera son mayores que yo. Y, lo más chocante, es que ni siquiera puedo ser cruel y decir que no tuvieron vida social, porque mentiría como una bellaca. Por lo menos, la gente que yo conozco. Pepe, Gus, Arnáu, Álex, César, Tente, Carlos, Miguel, Sergio (Mars), Juanma (Barranquero y Santiago), Sergio, Rudy, Ulmo, Juanjo… ¿Os habéis percatado del detalle? No he mencionado a ninguna mujer y mi lista de “monstruos” seguiría.
En realidad no tengo muy claro por qué hay más “monstruos” que “monstruas”. Aunque, tal vez sí. Si no me equivoco, en el mundo del rol las mujeres empezaron a incorporarse tarde. ¿Qué primeros juegos había? D&D, El Señor de los Anillos, El Príncipe Valiente… ¿Y qué tenemos? Magos, Guerreros, paladines… Estoy convencida de que hasta que no aparecieron juegos del estilo Vampiro La Mascarada, los papeles de mujer estaban algo limitados… aunque ya haya “magas”, guerreras… ¿paladinas?
¿En informática? Bueno, cierto es que las mujeres universitarias siempre se han decantado más por carreras de letras que por ingenierías o carreras técnicas en general. ¿Para qué? Aún a día de hoy se ha de ser muy sargenta para ser Jefa de Obra y que los albañiles no te tomen por el pito del sereno. Y cuando eres ingeniera es más probable que te permitan faenas administrativas pero poco más. Lo puedo decir, porque yo misma lo he vivido en mis carnes. Y aunque sé que hay muchas investigadoras en el campo de la química y la bioquímica… no voy ahora a hablar de sus condiciones de trabajo.
En cuanto a la literatura, si indago en el género que más me gusta, que es la cifi, evidentemente no se puede esperar que un escritor de los años cincuenta vea a una mujer como algo más que una buena compañera del prota. Era literatura de hombres, para hombres. Y no me quejo, ojo. Pues sin duda he leído libros cojonudos de esa época. Pero tampoco hay que irse muy lejos. Me gusta Orson Scott Card y consigue que me identifique con esos personajes femeninos que desarrolla. No obstante, entiendo por su ideología Mormona, que aún siendo como son, acaben en segundo plano frente a sus maridos o parejas… de una forma que ellas mismas aceptan con normalidad.
¿Adónde quiero ir a parar con todo esto? No voy a hacer apología de los “derechos de la mujer” ni nada por el estilo. No voy a ponerme en plan feminista, pues quien me conoce sabe lo que pienso al respecto. Soy consciente de que los tiempos cambian y la ideología también. Que poco a poco hay más mujeres que se “atreven” a entrar en ese mundo de “hombres” y descubren que no somos tan distintos. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el frikismo? Pues sencillamente que estoy convencida que en poco tiempo podré incluir también a “monstruas” en mi lista.
En todas mis partidas he intentado siempre que, como mínimo, aparte de mí misma, obviamente, hubiera mujeres en el grupo. Y los resultados, han sido sin duda satisfactorios. Este fin de semana, sin ir más lejos, he mastereado durante catorce horas dos partidas. En la primera –y sigo sin contarme– Había tres hombres y dos mujeres. En la segunda. Había también tres hombres y cuatro mujeres, aunque la última no pude meterla dentro. Hablo de Tamara, Sha, Vanessa, Sylvia y Susana. Y sus personajes se han convertido casi en imprescindibles, por no decir totalmente, dando lecciones magistrales de interpretación y de “cómo reventarle una partida a la máster”.
Poco a poco, las frikis iremos copando el mercado también a complacer. Y no será muy distinto al que hay ahora. Sólo hay que saberlo vender. Tal vez algún día deje de sentirme simpatizante para ser una friki total. Aunque me temo, en mi caso, sea cuando apenas tenga vida social y no me aburra con tanta facilidad. ¿Será posible? 27 januari PasticheBueno, no es que haya tenido mucho tiempo esta semana para dedicársela al blog. Sin embargo, hoy me había dicho "no, venga, tú puedes; aunque no sea más que una chorrada. Es lo que mejor se te da en realidad: las chorradas".
Y entonces... ¡plaf! Entro en el blog y descubro que Mocochof me lo ha configurado como le ha dado la gana. Ha sido la caña descubrir que YO, propietaria del blog, NO podía publicar un comentario. No sabía si echarme a reír o llorar. He tenido que quitar mi perfil en los comentarios para poder publicar.
Sí, será todo mu bonito, pero... cada vez más me está repateando msn. Y, como además no tengo internet en casa no puedo toquitearlo tranquilamente. Na, veremos hasta cuándo me canso.
Por otro lado, espero el lunes publicar algo interesante... más que nada porque a las 12:00 pillo avión para Paris y no volveré hasta el viernes. No. No digáis qué guay. Voy a pelarme de frío y a trabajar. La combinación perfecta, vamos. Y si por un casual los que me tenéis en el msn, me veis conectada... ¡mentira! No tendré internés y eso es que alguien está en mi ordenador del curro trapichenado en él. Hummm.
Bueno, y para finalizar... ¡Tachán!
Señoras y Señores, Ladies and Gentlemen, con todos ustedes...
RESCEPTO!!!
Ayer Cárlos me envió la dirección para poder descargarse el Fanzine en el que han estado trabajando en los últimos meses él, Miguel Navarro y Sergio Mars. UNA PASADA!!! Que lo sepáis.
Os recomiendo artículos como el de Juegos de Rol Bizarros y bueno, encontraréis relatos y otros escritos como los de mi querido JV Ortuño y Alfredo Álamo.
La dirección es:
Entrad y disfrutad ante mi ausencia en los próximos días. No lo lamentaréis.
Recordad: RESCEPTO, ese gran Fanzine.
PD: Siempre quise decir que me fui de viaje de negocios a otro país y, sin embargo, la idea de irme la semana que viene a Paris me da escalofríos. ¿Será porque allí está nevando y soy una friolera del copón?
PDII: Yokana, Sha, ya sé que me habéis mandado lo de "5 Manías tuyas" y tal para que participe, pero entre que sólo se me ocurría UNA y que... recordé algo que me dijo nosequién sobre impúdico y tal... así que preferí dejarlo pasar. Yo os lo envío por correo, pero es que... soy así de rarita. No me apetecía publicarlo aquí. Sorry.
PDIII: recordad RESCEPTO (www.rescepto.tk) y Cárlos no me he olvidado del relatillo, es que como bien sabe JV Ortuño, ese de escritos cortos no lo llevo bien, así que sigo buscando. 23 januari HeroínasRecuerdo la noche que me fui a cenar con mi amigo Pepe y, hablando de un montón de cosas, me dijo que yo era UNO más. Uno más de los muchachos. Que la primera imagen que recuerda de mí es de una noche en La Fuente con mi larga gabardina negra y fumando en pipa. No voy a negar que aquello me hinchó como un pavo.
Siempre me llevé mucho mejor con los chicos que con las chicas. Sus conversaciones y sus juegos siempre me resultaron muchísimo más interesantes, que descubrir un grupo de marujas que fingían llevarse bien entre ellas para luego darse puñaladas traperas, muy crueles en algunos casos, manteniendo esa sonrisa de “chicas buenas y muy femeninas”. Si hago memoria, creo que incluso estando entre ellas siempre adoptaba el papel de chicote, supongo que tratando de conservar tanto mi cordura como la fe respecto a las de mi misma condición.
Obviamente tengo amigas y muchas, pero todas ellas tienen esa peculiaridad que las aleja del estereotipo clásico. Me imagino que, como habréis supuesto, a todas ellas también se las podría calificar como frikis. Aunque la cuestión es que como dijo nosequién hace mucho tiempo, esta clase de mujer ¿nace o se hace?
La mayor parte de mi infancia me la pasé en casa sin salir. Mientras otras (y otros, no vamos a andarnos con milongas exclusivistas) jugaban a ser adultas, yo me imaginaba mil historias, mil batallas en las que yo era la heroína. Por supuesto, también jugaba con muñecas, al fin y al cabo, qué iban a regalarme mis padres si no. Yo era una niña, eso era más que obvio. Aunque claro, mi madre sólo me ponía vestiditos cuando íbamos a bodas y comuniones y nunca, jamás, quiso regalarme el Maletín de la Señorita Pepis.
Por otro lado, yo fui una niña pegada a un televisor. Me pasaba horas delante de la caja tonta, viendo lo que fuera. Hasta los toros. Y luego, llegó el mayor invento a nuestra casa: el vídeo. Aún recuerdo claramente la primera película que vi: Esta casa es una ruina. De hecho, me aprendí hasta lo que pasaban antes de la película y aún ahora lo recito de carrerilla. Ya sabéis: el propietario del copyright ha licenciado el filme incluyendo su banda sonora, contenida en este viedeocassette, sólo para su uso doméstico. Todos los demás derechos quedan reservados. Cualquier copia, edición o reducción, exhibición, intercambio, alquiler, préstamo, difusión y/o emisión pública de este videocasete o de alguna parte del mismo, sin autorización expresa, están terminantemente prohibidos y la realización de cualquiera de estas actividades haría incurrir en un responsabilidades legales y podría dar lugar a actuaciones penales. Con los años fue cambiando, pero desde muy temprana edad me quedó claro que había cosas que mejor no hacer o alguien se enfadaría mucho.
Y desde que el aparatito entró en nuestras vidas, me convertí en una esponja que absorbía datos sin parar y deseaba con todas mis fuerzas que llegara el fin de semana. Mis padres alquilaban unas doce películas y nos pasábamos horas y horas viendo una detrás de otra. Así fue como yo crecí. Viendo pelis de acción (y alguna comedia de tanto en tanto). Mis segundos padres fueron Bruce Lee, Chuck Norris, Charles Bronson y Jackie Chan entre otros. Operación Dragón, Desaparecido en combate, Yo soy la Justicia, El Mono Borracho… Quería ser como ellos y me ponía de los nervios cuando aparecían esas mujeres chillonas que a ellos tanto les traían de cabeza.
Ser una chica era un asco. No molaba nada y yo me lamentaba por no poder hacer cosas de chicotes. Esas cosas no salían en las películas. Pero entonces, un buen día, empezaron a aparecer las heroínas. Y sin duda, las preferí muchísimo más, porque al fin, supongo, yo tenía una meta que alcanzar. Había esperanza para mí y mis sueños.
Si hago memoria, qué duda cabe, que la primera mujer fuera de lo común que vi y que tomé como referencia, fue la princesa Leia en La Guerra de las Galaxias. Dura, decidida, temeraria como ella sola, pero sin dejar de ser femenina en ningún momento. Y, aunque mi primer amor fue Luke Skywalker —sobretodo en El retorno del Jedi, todo de negro y… uf, ya me entendéis—, conforme fui creciendo, Han Solo ocupó su lugar y, como yo era igualita a Leia (pelo largísimo incluido), todo encajaba a la perfección.
Pero aún faltaba algo. Una heroína completa. No una tercera protagonista, sino una mujer que, por sí misma fuera quien remata la faena, quien acaba con el malo. No necesita a un hombre a su lado para hacer un trabajo bien hecho. Y entonces llegó ella para mi sorpresa. Al principio relegada a un segundo plano, incluso adoptando un papel de pejiguera y carente de sentimientos. Y cuando menos me lo esperaba, mis ojos se abrieron como platos y devoré con ansia cada gesto, cada acción que hacía, mientras yo me regodeaba del gusto. Mi primera heroína real, mi primer chicote con tetas: Ripley. Dios, cómo he disfrutado con esa mujer y que mala hostia pillé la primera vez que vi el final de la tercera entrega de Alien. Pero eso es otra historia. Aunque claro, para chicote con tetas, Vasquez en Aliens El Regreso.
Durante muchos años, Ripley fue sin duda mi estrella a seguir y, para más INRI, en un género que me apasiona como es la ciencia ficción. Aunque en este caso fuera más bien lo que algunos han apodado como terror espacial.
La cuestión es que, aún a pesar del impacto que había causado una mujer como ella de protagonista indiscutible (bueno, discutible sin tenemos en cuenta al propio Alien), Hollywood relegó el papel de la mujer a un adorno, un cliché, como hasta entonces había estado haciendo.
En un primer momento no fue tan terrible, pues seguía disfrutando con los machotes, héroes y antihéroes, como Kurt Russel, Stallone, Bruce Willis, Swarzeneger…
Pero claro, quién si no, más que tito James Cameron, podría conseguirlo de nuevo. Y si ya la primera parte de Terminador me dejó embobada, nunca podré borrar de mis retinas la imagen de Sarah Connor (Linda Hamilton) haciendo flexiones colgada de una barra. Digamos que aquella película me hizo recuperar la fe, después de mucho tiempo.
Ha pasado mucho desde entonces, pero poco a poco las heroínas vuelven a aparecer. No sé si hay que dar gracias a los videojuegos y la falta de ideas que asola Hollywood en estos días, pero lo cierto es que creo que, al fin, para las productoras ya no resulta tan descabellado poner a una mujer como protagonista principal. Ya no es un riesgo, por decirlo de alguna manera. Ahora a la reducida lista, en estos últimos años hemos podido añadir a Lara Croft (Tomb Raider), Alice y Jill Valentine (Resident Evil), Melanie Ballard (Fantasmas de Marte), Trinity (Matrix), Seline (Underworld) o Mamba negra/La Novia (Kill Bill). Sin olvidar por supuesto las series de televisión como Xena, La princesa guerrera, Buffy Cazavampiros, Dark Angel o Alias, ni papeles como los de Radha Mitchel en Pitch Black, Alexa Davalos en Las crónicas de Riddick, Claudia Black en Farscape o la estupendísima Zoe de Firefly.
¿Por qué iba a ser de otro modo? Los tiempos cambian, o eso dicen. Aunque, nos guste o no, sigue habiendo reticencias.
En todo lo que he escrito hasta la fecha, no niego en absoluto el hecho de que siempre he acudido a una protagonista de estas características. No sólo como la mera proyección de mis fantasías, sino haciendo hincapié al mismo tiempo en lo que cuesta ser una heroína de esta índole. Desde la que se va haciendo hasta la que ya lo es, pero le resulta un sobreesfuerzo el mantener su papel. Porque siempre hay algo contra lo que luchar.
Aún recuerdo las palabras de un amigo cuando leyó Infinito Agreste, el primer libro de la Saga Crow. Tal vez fuera porque siempre quiso llevarme al Lado Luminoso de la Fuerza y le repateaba que una mujer dijera esas cosas de machotes. Porque claro, eso lo dicen los machotes, los tipos duros. Y se le podía llenar la boca con lo que había dicho tal o tal otro prota de la película Bla, pero de ahí a que fuera creíble en una mujer… ¿Por qué? ¿Acaso no sangramos cuando nos pinchan?, como dijo también no sé quién. Queda de puta madre cuando a Swarzeneger, en la peli Depredador, le dicen “estás sangrando” y él responde “no tengo tiempo para sangrar”, pero claro, no es lo mismo que a una tipa dura le digan “estás sangrado” y ella responda “lo hago todos los meses, así que por un poco más, qué importa”.
Toda esta entrada ha venido a colación de un simple detalle, una estupidez. El sábado por la noche Yokana me sacó de casa y me llevó a La Perla Negra. Aunque el local está decorado al estilo Piratas del Caribe, la gente que va allí es gótica y la música que se escucha es del mismo palo. Así que me planté delante del armario y, hacía tanto tiempo que no salía, que no sabía qué ponerme para no desentonar. No encontré ropa adecuada, pero pensé que ir de negro, para variar, sería la solución.
Cuando acabé de vestirme y mi hermano me vio, cogió enseguida la cámara y me hizo unas cuantas fotos (él, que siempre me dice que parezco un dibujo animado o un manga). Al día siguiente, cuando las volqué al ordenador y me vi, me dije “dios mío, de qué peli me han sacado y a quién pretendo engañar”. Y fijaos qué ha generado.
¿Por qué no? ¿Por qué tengo que ser convencional? No lo soy y me encanta.
Sólo espero que este asunto de las heroínas, este fenómeno, por llamarlo de alguna manera, no quede restringido a la televisión, al cine o a los videojuegos. Me gustaría que trascendiera también a la literatura y, en concreto o, a ser posible, a la ciencia ficción. No me basta con Jan Dorvin de la trilogía de Los Señores del Cielo, Honor Harrintong de la Estación Basilisco o Mara Jade de las series literarias de Star Wars. Porque de la fantasía ni hablo. Kitiara de Crónicas de la Dragonlance y Alias de El Tatuaje Azul. Aunque cierto es que de este último género no me quejo. Al fin y al cabo, siendo estrictos, qué interés tiene una mole con tetas que pueda aguantar una armadura completa y levantar un mandoble. Porque en los dibujos de Luis Royo, por ejemplo, las chotonas quedan estupendas con sus petos diminutos y sus faldillas de placas, pero en una batalla, eso no hay quien se lo trague. Así que, escritores ci-fi, ya que yo no publico, deleitadme con heroínas al más puro estilo Ripley o Sarah Connor.
05 januari Prepotencia, Frikismo y Cintas de vídeoCreo que puedo decir, a estas alturas de mi vida, que si algo me ha caracterizado desde el mismo día que abrí los ojos a este mundo, ha sido mi inquietud y mi orgullo. Ambos han ido siempre cogiditos de la mano y ante mis ansias por saber y conocer todo aquello que estuviera a mi alcance (o no) siempre le seguían las pertinentes tocadas de cojones de aquellos que se negaban a escucharme o tenerme en consideración, cuando eran conscientes de mi edad. “Ah, pero si eres una cría. Cuando seas mayor lo comprenderás”. No voy a negar ahora que puede que en algunas ocasiones tuvieran razón –no nací sabiendo; aunque para algunos eso sea discutible–, pero lo que realmente me jodía, hablando en plata, era que cuando me decían eso, en realidad, muchas veces lo que pensaban (y yo notaba a la legua que así lo pensaban) era lo siguiente: pero ¿qué se habrá creído la niñata esta para decirme tal o pascual? Vamos a ver, subnormal, baja de tu puñetero pedestal autosuficiente que las dos hostias no te las quita nadie.
He de decir, con esa modestia de la que no me gusta alardear –porque en esta sociedad parece ser que está mal vista y a la gente le apesta a prepotencia (de hecho, para aquellos que lo leyeron y aún lo recuerden, tuve que censurarme a mí misma una entrada hace tiempo por esto mismo)–, que me considero una mujer inteligente, culta, despierta y muy segura de mí misma en cuanto a dialéctica se trata. Y sé que si no albergo más conocimientos es porque soy una vaga de tres pares de cojones. Me aburro con soberana rapidez.
Mi familia siempre pensó de mí que era una empollona de mucho cuidado porque me encerraba en mi cuarto durante horas y sacaba buenas notas. Lo que ellos no sabían era que hacía cualquier otra cosa menos estudiar. Escuchar música, leer, escribir… Si me metí en la rama de ciencias no fue porque quisiera ser arquitecto como mi tía Julia (que también), sino porque eso de tener que hincar codos no iba conmigo. Prefería jugar con las matemáticas, por ejemplo, y sacarme mis propias reglas para solucionar las ecuaciones con el menor esfuerzo posible –no el método largo que me aconsejaba la profesora–, que memorizar nombres de poetas que no tenía intención de leer o el sistema agropecuario de la sociedad española en el siglo XII ¡que ya era obsoleto, joder! Como anécdota estaba bien, pero como obligación… Quienes me conocen saben que basta con que me hagan sentirme obligada a hacer algo para sistemáticamente no hacerlo o hacerlo refunfuñando y a mala hostia a veces.
Debo decir respecto a mi vagancia estudiantil y mis buenas notas (que ni por asomo lo reflejaba) que esto mismo repercutió de manera directa sobre mi hermano pequeño –algo que lamento profundamente–, pero también en mi prima Cristina que, durante mucho tiempo no me tragó porque solían decirle cosas como “mira tu prima Felicidad lo estudiosa que es ella y tú sin dar un palo al agua”. Pobreta. Con lo que yo la quiero.
Pero bueno, divago. Toda esta palabrería, aunque parezca mentira, no es más que una introducción al tema que realmente quiero tratar. Por una parte está el hecho de que el arte de la discusión me gusta, me encanta y por otra está que, cuando no sé de un tema, prefiero no opinar y escuchar. Porque escuchando he aprendido mucho.
Es cierto que cuando uno pretende saber de muchas cosas al final descubre que en realidad no sabe de nada. Picoteas de aquí y de allá, pero a la hora de la verdad, es mejor que cierres tu boquita si no quieres quedar como un pedantillo de poca monta o peor, un inepto o, incluso peor todavía, como un cretino. Y no tiene nada que ver con la edad, sino con la actitud.
No. No me he metido en ninguna bronca, aunque sé que lo estáis pensando. Alargo la introducción aunque esto empieza a apestar ya a ensayo o algo así. Debería atajar ya, pero me gusta sorprenderos. Lo que quiero decir es que, aunque el orgullo a veces me pierda, suelo rendirme a la evidencia más de lo que parece.
Al poco de entrar en la universidad me interné en el mundo friki. Sobretodo en el friki rolero y, aún a pesar de que llevo unos diez años en él, sigo aún desconociendo muchas cosas. Pero ojo, en este mundillo no sólo hay fanáticos exclusivos del rol. La mayoría de ellos amplían su campo, por decirlo de alguna manera, con la cinefilia (y todas sus variantes), la informática y la literatura (también con todas sus variantes). Una, inquieta ella, escucha, aprende y va descubriendo cosas nuevas que le permiten ir desarrollando mejor sus argumentaciones para discusiones y tertulias varias.
Pero este mundillo empezaba a hacérseme pequeño (mis disculpas a los que tal vez esto les ofenda) y decidí explorar más allá. Así, primero a través de Carlos, descubrí la AEFCFyT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) y empecé a ir a las tertulias que se hacen en el Ademuz dos viernes de cada mes. Allí conocí a JV Ortuño y me descubrió Taller 7. Ya sabéis, el taller de escritura al que me apunté. Y, seguidamente fui a mi primera Hispacon (Barracon) en la que aprendí un nuevo concepto: Fandom. La palabra cool para definir al frikismo reunido.
Mi amigo Nacho de Cartagena me habló un día de lo de “simpatizante de friki” y desde que lo oí me aferré a él y, de hecho, así es como me defino a mí misma. Y más aún lo hice cuando buceé (aunque admito que superficialmente) en el océano fandomita.
Al principio tanto conocimiento te abruma. Recuerdo en las tertulias me quedaba embelesada oyendo a la gente hablar de libros y autores para mí totalmente desconocidos. Había todo un mundo más allá de Dick, Asimov, Heilein, Scott-Card… ¡Incluso autores españoles de ci-fi y fantasía de los que yo había pasado olímpicamente! Supongo que con la idea de que en España las editoriales sólo sabían publicar novela costumbrista o histórica, a excepción de Reverte, y que en este país “la pela es la pela” en este menester y no se va a publicar a un españolito, cuyos libros comprarán unos cuantos, cuando se puede traducir a un superventas americano.
La cuestión es que babeo cuando un entendido en el tema habla y me quito ante él o ellos el sombrero. A veces pienso que aún no he vivido lo suficiente para haber leído lo que ellos han leído y que aún me queda camino por recorrer para llegar a su nivel. Otras veces pienso que, en efecto, soy una vaga y que no es cuestión de edad sino de interés y una constancia de la que carezco. Pero otras veces, como ayer, al entrar en uno de los foros de Estación de Nieblas (link al que podéis acceder desde este blog) y leer el post de un tipo sobre porqué es imposible que la labor de Santa Claus sea científicamente factible y la de los Reyes Magos sí por el principio de incertidumbre… uf. Una, para seguir la gracia, le hubiera respondido “por favor, que alguien le dé su medicación”, como una vez comentó Rosita a una de mis entradas. Pero no podía más que pensar “joder, este tío o se aburre mucho o no tiene vida social” –que para el caso es lo mismo.
Vamos, que sí, que admito que soy una vaga que se aburre enseguida y que podría saber muchísimas cosas porque, aunque suene prepotente una vez más, sé que capacidad tengo. Pero que si lo pienso bien, no cambio nada de lo que he hecho hasta ahora (y más aún de todo lo que he vivido y experimentado en esta vida) por saber en qué página de la edición en tapa dura de la editorial Bla hay un error de traducción (en vez de córcholis es repámpanos) y que sin embargo en la editorial Pepito no aparece. Por el amor de dios (o de quien sea), ¿es que soy la única que piensa que puedo vivir igualmente sin saberlo y que eso no va a cambiar mi percepción del mundo guanderrepente? Hostia, ahora todo está más claro. Ya sé Kun Fu.
Sí, seguiré babeando y callada cuando oiga a estos monstruos hablar de las influencias del neopositivismo en la obra de Tolkien, por ejemplo. O no. O cuando me hablen de los inicios de la ci-fi española y cómo ha ido evolucionando hasta nuestros días. Puede. Porque como bien me dijo mi padre un día (una noche que jamás olvidaré con mis cuatro añitos) “cuando los mayores hablan los pequeños se callan”. Lo que yo acomodé en mi forma de ser como “cuando no sepas de algo, mejor te callas y escuchas, porque de seguro que algo aprenderás”. No obstante, a día de hoy, prefiero seguir siendo una simpatizante de friki. El día que pierda dos horas discutiendo sobre si los responsables de la reconstrucción de la Estrella de la Muerte pagaban Seguridad Social a sus trabajadores o no, ya me preocuparé.
Aunque claro, como bien le dije una vez a alguien y éste me ha recordado (gracias, porque quería rematar este comentario de otra manera) todo es una cuestión de percepción. Por supuesto que hay peña que realmente disfruta con esa clase de cosas, pero yo, personalmente, no puedo con ellas. Un ratito, bueno, vale, pero más me resulta insufrible. A quien le guste, me parece bien. No les voy a decir cómo tienen que hacer las cosas. Yo... uff! Ya sé que el comentario de los reyes magos iba en plan coña, de la misma forma que aquel que me leí un día sobre la imposibilidad científica de que Papá Noel exista (y en este en concreto me reí mucho, lo admito). Pero mi percepción sigue siendo la misma. Ser simpatizante de friki me mola más. 10 november Universo CrowAnoche, mientras mastereaba una partida, me di cuenta de cómo ha ido creciendo el universo que creé hace ya... siete años si las cuentas no me fallan. A veces incluso espero que, como en El Número de la Bestia de Robert Heinlein, gracias a todos los que de alguna manera han sabido de este mundo, en algún lugar, en algún punto, este universo exista. Aunque eso podría significar por una parte que el personaje principal de la Saga me odie a muerte por putear su existencia de esa manera y, por otra, que en estos momentos la cohesión de este universo puede que se vaya al traste en un periodo de tiempo demasiado corto. Es lo que tiene haber convertido los libros en un juego de rol y que yo, como máster, deje que mis jugadores tengan la potestad para cambiarlo a su antojo. ...Mmmm... me pregunto qué sentiría si al final mi querido UC desapareciera engullido por la nada.
En mi memoria está grabado el momento exacto en el que esto empezó a tomar forma. Era una noche insoportablemente aburrida y tediosa. Estudiaba para un examen de Envase y Embalaje que tenía al día siguiente en la universidad cuando mi vista se paseó por la estantería plagada de libros y se detuvo en los últimos que había leído: la saga de Lucky Starr de Isaac Asimov. Era una serie de novelas cortas dirigidas a un público adolescente con un aire detectivesco y con un protagonista... con cierto tufillo a paladín espacial... pero a lo Sherlock. Entonces yo, que funciono a base de retos, pensé: ¿sería capaz de escribir una novela corta que no supere las 150 páginas? ¿Sería capaz de escribir ci-fi de características similares al estilo naves espaciales, batallitas y demás? Así que me levanté de la cama -porque tenía por costumbre estudiar tumbada en la cama-, cogí un boli y una hoja en blanco y empecé a anotar ideas tales como: "mercenario", "Black Fury: nave", "negro", "pasado oscuro". ¿Y qué nombre le pondría al prota? No fue difícil ponérselo. Levanté la vista de la hoja y topé con mi póster de Brandon Lee en "The Crow". "El Cuervo, pensé. Va de negro, roba, es carroñero... le va como anillo al dedo. Mmm... y no quiero un puto paladín. Será lo más vil y despreciable. Una rata superviviente".
Al día siguiente -después de hacer el examen que, aunque parezca mentira, para mi sorpresa suspendí- me senté delante del ordenador y me puse a escribir. Fue curioso. No tenía ni idea de nada. Quién era, qué pasado oscuro tenía, cuál sería su primera misión... y justo antes de acabar el primer capítulo, sonreí con la boca torcida... y decidí hacer algo... distinto, jejejeje. Algo así como... una parodia de tipo duro machote que tanto me gustaba ver en las películas. Cítese por ejemplo Plissken el Serpiente (o como se escriba) de pelis tan memorables como 1997 rescate en Nueva York.
Acabé el libro en quince días -a capítulo por día- y sin superar las 150 páginas (os podéis reír sin queréis, pero hasta la fecha, mis libros no bajaban de las 350 páginas). Y en principio iba a ser sólo uno (porque también, hasta la fecha, todos mis libros se convertían en trilogías), pero acabó convirtiéndose en una saga de siete libros (cinco escritos y dos esbozados en mis famosas libretas), cuyo ambiente fue más y más crudo conforme las historias se iban desarrollando. Al fin y al cabo, quise en un primer momento hacerlo también para adolescentes -como hizo Asimov con Lucky Starr-, pero claro, mis amigos -quienes eran en realidad quienes leían los libros- no eran precisamente unos adolescentes.
La saga acabó, pero no mis ganas de escribir sobre este mundillo. Así que, una vez más, me propuse un nuevo reto. Había creado con anterioridad un juego de rol sobre el mundo de los sueños llamado La Llave de Dios y que luego convertí en novela. Pero ¿sería capaz de hacer uno a partir de algo que ya estaba escrito y "definido"? Pues sí, fui capaz y con más éxito del esperado en un principio. El universo pudo seguir creciendo y, aunque yo titulé el juego como UC, todo el mundo se refería a él sencillamente como Crow.
Pero yo no podía detenerme ahí. Los retos se sucedían de una forma más que atrayente. Así fue como surgió el rol en vivo de Crow... o casi. Teniendo en cuenta que no me gusta celebrar mi cumpleaños de manera convencional y que cada vez me gusta que sea distinta... decidí el año pasado celebrar mi pumple organizando un rev. Aún me sorprendo del éxito, de que la gente siga queriendo que haga más (hasta la fecha se han realizado tres) y, sobretodo, toda la riqueza que han aportado mis jugadores a este Universo siempre en expansión. De hecho, tengo muy claro que surgirá una trilogía donde se expliquen los acontecimientos sucedidos en Nueva Colonia y donde también personajes como Silavi, Aurynn, Lagarto, Bor-Naë, Nimth, Weiler, Garlok, Shasha... por citar unos cuantos, formarán parte de este mundo como en su momento fueron Crow, Cygne, Zander, Minhoc, Fredon, Canard...
Sé que este universo en plena evolución será sólo para los amigotes y para aquellos que se dejen tentar por este mundo sucio y despiadado, plagado de gente de mal vivir... pero tan encantadores... Porque como siempre he dicho, el mal es sólo un punto de vista. Pero no me importa. Para mí, pase lo que pase siempre estará ahí, con todos sus protagonistas, todas sus razas, todos sus secretos...
Supongo que la mayoría no se está enterando de nada y lo entiendo. Incluso se preguntarán ¿y esto ahora a qué viene? Viene a que el UC-Crow puede que tenga los días contados. "Llega la Oscuridad... para devorarlo todo. Sus huestes ya están aquí. Entre nosotros". Eso es lo último que está pasando y, aunque tengo fe en mis jugadores... puede que... bueno, no voy a aventurar nada más. Sólo quería que quedara constancia aquí de este lugar, este mundo que fue creciendo poco a poco y que, espero, los que han llegado a formar parte de él de alguna manera, jamás lo olviden. Yo, por supuesto, sigo manteniendo la esperanza. 03 november Mi Primera BarraconMentiría si dijera que recuerdo el día en que Carlos me habló de la Hispacon por primera vez, pero sí puedo decir que me acuerdo a la perfección que asocié directamente las palabras Convención y Frikis. Y como ya sabéis es fácil que yo me apunte a un bombardeo si de alguna manera ambas están asociadas. Admito que no entendía muy bien el concepto, pero a mi mente llegaban imágenes y sensaciones al más puro estilo americano, rollo seguidores de Star Wars, Trekis y demás, donde forofos venidos de todas partes se juntan para hacer conferencias, proyecciones, traer gente conocida para deleite del personal con sus pertinentes baberos, etc., etc., etc. Obviamente, por una vez en mi vida, yo quería ser partícipe de ello, ya que todo lo anterior citado me pilla siempre demasiado lejos. ¿Por qué será? Pero poder decir yo estuve con tal o con cual o sencillamente decir me divertí mucho en la conferencia de nosequién que hablaba de vetetúasaberqué, me llamaba sobremanera. Teniendo en cuenta además el aliciente que se trataba de un evento literario de fantasía, ciencia-ficción y terror y que a mí me gusta tanto leer como escribir sobre el tema. Una oportunidad perfecta, para qué engañarnos. Así es como una se gasta su dinero, sin importarle en esos momentos cuánto, para hacer reserva de hotel, de avión, la inscripción (cena de gala incluida 35 eurazos)… porque está segura que será una experiencia irrepetible e indescriptible. Lo que una ya no sabe –ni puede llegar a imaginarse– es cuán de irrepetible e indescriptible le va a suponer la experiencia con un gasto sólo de estancia y desplazamiento rozando los trescientos euros. Vamos, aún me río sólo de pensarlo y eso que yo puedo permitírmelo porque trabajo. Y una está realmente acostumbra a eventos similares como las CLN o las Estelcones. Para quien no lo sepa, me refiero a las Convenciones Lúdico Nacionales o lo que organiza cada año un Smial (podría definirse como una asociación regional tolkiniana) de la STE (Sociedad Tolkien Española). Y, obviamente, esperas como mínimo algo similar, teniendo en cuenta que este año la Hispacon se llamó Ibercon, pues no sólo acudía gente de España, sino de Portugal también. Suena importante y molón, ¿eh? No sabéis cuánto. Pero ay amiga, si las cosas empiezan a olerte raro desde el principio –habituada a otro tipo de organización en eventos de esta índole–, raro te olerá al final. Aunque siempre quieres mantener la esperanza y esperas equivocarte, pues no es algo a lo que hayas acudido con anterioridad. Esto debe ser normal, piensas. Y así acudes un viernes por la mañana al centro donde se realiza todo (después de preguntar en mil sitios y no ver ni un puñetero cartel de la convención en el lugar que, como buenamente, te han podido indicar), para que te digan no sólo que no tienen preparada la acreditación, sino, lo que es más sospechoso todavía, que aún no tienen ni el programa de actividades impreso. Ah, y no olvidemos el hecho de que nos anuncian que los actos empezarán por la tarde. Algo que, aunque sé contener, me enerva sobremanera pues he tenido que cambiar un día de mis vacaciones de navidad en el trabajo, para ocupar un día entero en Vigo… sin hacer nada en la tan esperada convención. Eso sin añadir la noche de hotel que me podría haber ahorrado, habiéndomela podido gastar en casi una mariscada como hice el domingo. Pero bueno, he de decir que algo positivo saqué de ello, ya que de no haber sido así puede que jamás hubiera conocido a Juanma, Sergio, Rudy, Marisa, Germán, Unai, Chus (a los que ahora mismo digo “ya os estoy echando de menos”) y con los que coincidí en la puerta frente a un Nacho Agulló (supuesto organizador del evento) sin vestir todavía de marinerito. Algo que es de agradecer para la salud ocular, todo sea dicho. Yo apenas tenía nociones de este individuo hasta que los testimonios, los hechos y mi perspicacia natural que bien conocéis (aunque he de decir que no fue necesaria aplicarla a conciencia) me mostraron un perfil claro de la situación. A lo que sólo puedo añadir una cosa: se me atraganta la gente que ansía el poder y se vale de las calumnias y los despropósitos hacia los demás –con la mera intención del descrédito–, para luego alcanzar un estatus de apariencia que se desmorona por su sobrepeso de ego, falta de aptitudes y carencia de liderazgo, abocando una asociación y un evento dignos (respaldado por gente que realmente lo vale) al desastre. Porque amigos míos, yo no he acudido a una Hispacon (oh, perdón, Ibercon –aunque no vi a ningún portugués) por mucho que me lo hayan vendido así. Tened por seguro que si no hubiera sido por la gente estupenda de Valencia que ya conocía (que no me ha echado en cara mi autismo) y la gente maravillosa con la que me he encontrado allí, me hubiera sentido no sólo decepcionada, sino defraudada y, lo que es peor, timada. Los veteranos me aseguraron que aquello no sólo era un despropósito y una tomadura de pelo, sino que ni por asomo se asemejaba a ninguna de las convenciones anteriores. Por lo que ahora me pregunto yo: ¿es justo que los que han estado en la organización, detrás de este individuo, peleándose con él (porque lo sé de buenas fuentes) tengan que comerse el marrón por semejante esperpento que aún tenía la desfachatez de alardear de éxito ante tal contundente fracaso y colocarse medallas que pertenecen a otros con toda la cara del mundo? ¿Es justo que la aún actual junta de la AECFyT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia-ficción y Terror) –gente a la que conozco personalmente y ante los que me quito el sombrero por su legalidad, dedicación y buen hacer– tengan que morderse la lengua por educación y disfrutar de su último año de candidatura con el recuerdo de una Hispacon (oh, se me volvió a olvidar, Ibercon) de estas características? ¿Inenarrable? ¿Es justo que todos los que acudimos allí por primera vez, con el consecuente gasto de tiempo y de dinero (que no fue poco) hayamos tenido que ser partícipes de tal desastre y esperen que repitamos? Porque en mi caso estuve más que bien acompañada, pero ¿y todos aquellos que se han llevado una impresión contraproducente de un evento de esta supuesta envergadura y que no tuvieron a nadie a su lado para contrastarla? ¿Es justo que juzguen a un gran colectivo de nivel nacional por el mal hacer de un caradura como éste? ¿Realmente es justo? ¿Lo es? He titulado esta entrada como “Mi primera Barracon”, porque el Cosmos –el bar que había frente al edificio donde se celebraba la Hispacon (¡Cachis! ¡Ibercon!)– acabó siendo bautizado de esta manera por nuestra afluencia (menos el domingo que cerró y tuvimos que cambiar de sitio). Me puse de cervezas (bocks) y cafés hasta arriba y asistí a varias mesas redondas que saturaron mi vena friki en este mismo local. Reí, disfruté, lloré, sin tener que gastarme veinte euros en la entrada que ni por asomo amorticé. No os engañéis. Estos días han sido como unas vacaciones para mí en las que, además, he conocido a gente maravillosa. Pero una vez más os digo, insisto, no os equivoquéis. Yo no he vivido mi primera Hispacon o Ibercon o como hayan querido llamarlo (Nachocon, por ejemplo –que me recuerda mucho un capítulo de los Simpson donde añaden su nombre al diccionario y yo, en este caso en concreto, sé dónde aplicar este nuevo término), sino mi primera Barracon: convención friki en el bar de la Hispacon. No me arrepiento de mis dos días de vacaciones de navidad perdidos en el trabajo a cambio de mi estancia en Vigo (porque al final no me dieron puente), ni del dinero que me he gastado (que insisto, no fue poco), ni del día entero que tuve que perder en dos aeropuertos a la vuelta (por culpa de Iberia), porque sigo diciendo que tuve la suerte de disfrutar de mi estancia en el bar Cosmos, en tierras gallegas, como una niña friki junto a gente maravillosa con la que espero repetir. Eso sí, llamemos a las cosas por su nombre: Hispacon/Ibercon 2005, cagada indiscutible y más que fácilmente superable. 18 oktober Conociendo a Irka LaganorMuchos han sido los personajes que he interpretado a lo largo de mi vida rolera. De muchos guardo grandes y bonitos recuerdos, como es el caso de un pj que llevé en mesa: Agnes (que significa casta y pura), una Lasombra con Fe y que tantos quebraderos de cabeza le daba a sus compañeros. O esa adolescente aprendiz de Jedi que trata siempre de hacer lo correcto, pero que ya lleva dos puntos del Lado Oscuro... En vivo he tenido buenos momentos con Asais (Crónicas de Excalibur), con Zeska (Cenizas Rojas), pero sin duda el personaje al que más cariño tengo es a Irka Laganor (Fantasy).
Nunca un pj me había llenado tanto. Obviamente haberlo llevado durante cuatro años (y seguir haciéndolo) da para mucho trasfondo, pero de todos, es el pj que más tiene algo de mí y, al mismo tiempo, es del que más he aprendido. Sacerdotisa de Druma (Diosa de la Oscuridad, la Luna, la Muerte, la Seducción y las Mil Caras) es ambiciosa, pero ni por asomo perversa. Tal vez algún día plasme aquí los preceptos del culto que escribí en su momento para que podáis entender mejor el porqué me siento tan orgullosa de ella. Es una mujer inquieta que no cesa en su empeño por obtener más poder y más sabiduría; se preocupa por los suyos -aquellos que le demuestran ser dignos de su confianza-, por mantener el equilibrio entre Vida y Muerte en el reino de Entrovia, pero al mismo tiempo vive sacudida por sus sentimientos en una lucha constante que la atormenta y al mismo tiempo le hacen seguir luchando por lo que cree que es correcto.
Demasiadas veces me ha recordado a Raistlin (Crónicas de la Dragonlance) y, de hecho, creo que la he forzado a ser así, pero en vez de ser Maga, Clériga. Sea como sea, me parece el personaje más humano y menos estereotipado de los que he visto hasta la fecha.
De Irka han nacido frases tan significativas para mí como:
1) "Me compadezco de aquellos que temen a la muerte, pues eso significa que no han sabido aprovechar su vida y se aferran a ella como a una isla de autocompasión y fracaso". El día que esa frase salió de mis labios empecé a verlo todo de forma diferente. Carpe Diem, basicamente. Mi vida tiene 24 horas ya que yo no sé si mañana va a salir el sol, sólo porque hasta la fecha lo ha hecho. O lo que es lo mismo, no tienes derecho a quejarte de cómo es tu vida si, en realidad, nunca has hecho nada por remediarlo salvo autocompadecerte de tu mala suerte. La suerte hay que merecérsela.
2) "La confianza es un bien muy preciado; tan escaso como los amigos". Y cada día soy más consciente de ello. Para mí están los Amigos, los amigos de la risa (con los que te vas de fiesta y demás, pero no les pidas algo distinto a eso) y los conocidos. Últimamente he oído muchas historias de gente que conozco a las que otros les han dicho que si son tal o cual o les han recriminado otras cosas. A todos ellos les he dicho lo mismo: no merece la pena perder tu valioso tiempo por algo así. Quien te conoce de verdad, quien te quiere y te respeta por lo que eres, nunca te dará la espalda o te recriminará algo, sabiendo que tú eres de tal forma o tal otra. Lo dicho, no malgastes tu tiempo en quien no lo merece y confía en los que te demuestran que sí lo merecen.
3) "No digas lo que en realidad no piensas y evitarás quedar mal en más de una ocasión". Según Irka, la verdad no es más que una mentira a medias o lo que es lo mismo, la verdad no existe, sólo distintos puntos de vista. Somos humanos y por tanto imperfectos, así que no estamos en poder de alcanzar la certeza absoluta. Aunque Druma es también las diosa de las Mil Caras (la mentira, el engaño), no obstante sabe que este arma es de doble filo, por eso hay que saber qué decir en qué momento. Aplicándolo a mi vida cotidiana sería, por ejemplo: "no digas que me vas a llamar cuando sabes que no tienes intención de hacerlo".
4) "Sin Vida no hay Muerte y sin Muerte no hay sentido para la Vida". Todo sucede por una razón. La Muerte forma parte del ciclo y hay que aceptarla no como castigo sino como regalo. Si has aprovechado tu vida, entonces ¿por qué temer a la Muerte? A todos nos llega la hora. El momento no importa, sólo lo que hiciste hasta entonces. Pero al mismo tiempo respeta la Vida, saca provecho de ella. No somos nosotros nadie para juzgar la vida que llevó el prójimo, cada cual será juzgado a su momento convenido.
5) "Todo el mundo nace con un don: la libertad". Irka tiene muy claro que la cuna no hace al hombre. Cada cual se hace a sí mismo y nadie tiene derecho a coartar tu libertad de elección y menos aún sólo por haber nacido bajo una condición u otra. Soy lo que quiero o elijo ser y haré lo que esté en mi mano para conseguirlo. Si no lo hago no tengo derecho a quejarme porque he elegido no luchar y conformarme.
Podría pasarme horas escribiendo frases que dijo Irka en juego. Frases que ahora yo misma guardo como mi propio estandarte. Aprovecharé las crónicas noveladas que mandé a los másters finalizado cada evento para escribir un libro que se titulará "La Forja de un Drumita". Es lo menos que puedo hacer por ella antes de que sea o bien injugable o bien antes que se la carguen. Algo que sería una pena con todos los planes que tengo para ella.
¿A qué ha venido este post? Porque hoy ha habido demasiadas cosas que me han recordado a ella, sobretodo teniendo en cuenta que ya estoy martirizando al máster para que me deje jugar vía mail. Necesito mover ya a Irka, porque como yo, ella no puede quedarse quieta.
29 september Valkiria PowerBueno, bueno, bueno... Algunos me han estado insistiendo al respecto. Yo era reticente a mostrar mis carnes de esta manera, peeeeero he sufrido algo así como un chantaje y me he dicho "¿Y qué más da ya? Total, si después del vivo subiré las fotos". Así que ahora os muestro fotitos de mi disfraz de valkiria donde podés observar con claridad mis carnes rebosante, aunque como diría Luingil "de Valkiria, como tiene que ser".
Como información adicional, decir que para estar hecho en menos de una semana no me puedo quejar. Rapiñando de aquí y de allá.
Traje:
Mallas negras -del año catapún chimpún oculto entre cúmulos de ropa propiedad de Matusalén
Botas -rotas y hechas polvo desde el palizón de caminata en el último Cenizas Rojas al que fui
Falda -regalo de Irene antes de irse a Canadá y que, gracias al cielo no he tenido que destripar
Mangas de rejilla -que siempre me gustaron pero nunca me puse por culpa de mis brazos morcillones
Cinturón -prestado por Vanessa aunque se muere de ganas por venir al Crónicas y no me lo tiene en cuenta
Capa -usurpada al Gran Luingil y que abriga que te cagas!
Cuerno -que suena genial y que... también pertenece a Luingil. Sip, el sábado pasado fue fructífero
Armas y Armadura:
Brazales de cuero -choriciados también a Luingil
Coraza -es un peto de esgrima que consseguí de... ¿adivináis? Del Gran Luingil
Alabarda -del último Cenizas Rojas al que fui donde llevaba a Zeska
Cuchillo -no aparece en la foto pero ha sido prestado por Tamara y... que fue hecho por el Gran Luingil
Lo que no se ve:
El porta cuchillos del muslo -que tengo que acabarme esta noche como sea
Lentillas violetas -para dar aspecto más anglosajón
Pelo rojo -del espray de laca que utilicé para el disfraz de Faiory (por si acaso en este rev me miraré los pies)
Tatuaje azul -uno en forma de antifaz sobre los ojos y otro con forma de ramas que nacerá desde el cuello
Coletas -sigo sin tener muy claro si llevar sólo una coleta o dos a los lados... ya que no llevo casco de Asterix
Yo creo que no está mal. Si no se tiene en cuenta que la caracterización no está completa del todo y que las cortinas de mi cuarto no son lo más sugerente para dar ambientación... eso es para mí una valkiria
Rallada del quince:
Esta noche, no recuerdo muy bien qué he soñado... pero sí recuerdo a la perfección una frase que me ha llegado al alma y que estaba escrita sobre la pantalla de un ordenador. Si alguien pudiera sugerirme la respuesta... ¿Será alguna clase de mensaje?
"¿Qué se hace con amor, pero no se toca?"
Hasta en sueños soy retorcida...
|
|
|