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12月7日 ShoppingAyer, hablando con Tamara, me acordé de algo que me pasó hace ya unas cuantas semanas, pero que en su momento se me olvidó “postear”. Así que si me lo permitís –y si no también– voy a pasar a comentarlo a continuación:
Soy una mujer que odia ir de tiendas. No lo soporto. Es superior a mis fuerzas. Eso que dicen que a las mujeres les encanta, a mí personalmente me estresa, me sobrepasa, me frustra. Y aplíquese lo mismo a lo de ir al mercado (y a otros menesteres que puede me acuerde de incluir en esta entrada).
Cuando voy de tiendas es cuando me resulta absoluta y estrictamente necesario. Y no es cuestión de que tenga que actualizar mi perchero, sino probablemente porque la ropa no me venga ya, esté como relevo para reconquistar nuevamente Beirut o, sencillamente, no encuentre nada qué ponerme. Pero no es que llegue un día y piense “voy a ir al centro comercial” –donde hay un montón de tiendas juntas y no me tengo que desplazar más que lo justo–, no. Después de varios días y a veces incluso semanas me digo “ha llegado la hora; te guste o no tienes que apechugar con tu destino. Es hoy o nunca”.
Así fue cómo hace unas semanas me armé de valor y acudí al centro comercial más próximo. Entré y como siempre ni rueda de reconocimiento ni na. Al grano. Me planté en la primera tienda a la que siempre voy. Más cuál fue mi sorpresa al contemplar aquella amalgama multicolor en tonos pastel. Rosita, azulito… Adoptando un caminar indiferente me paseé por los pasillos, esquivé a las dependientas y salí a los pocos segundos. Parpadeé, traté de disimular mi cara de gilipollas y pensé “Dios, acabo de entrar en el mundo de Pin y Pon. ¿Dónde metieron los tonos oscuros? Y el negro. Ese color universal. ¿Qué cojones hago yo ahora? ¡Me niego a comprarme ropa de Teletubbi!”.
No quise perder la esperanza tan pronto, así que recomponiéndome rápido pasé a la siguiente tienda de siempre mientras, de reojo, miraba los escaparates nada halagüeños de las demás que iba dejando a mi paso. Y, como en la primera, me pasó en la segunda. Creo que decir que mi recorrido fue de cinco segundos es dejar mucho margen de error. Porque ni siquiera me atreví a mirar las tallas, aunque fuera por curiosidad. Para qué, tengo muy claro que la infancia la dejé atrás hace mucho tiempo.
Lo de ir a la moda puede conmigo. No visto de una manera en concreto, por decirlo de alguna manera. Todo depende de mi estado de ánimo básicamente. Desde pija a más que cómoda con chándal y zapatillas. Pantalones anchos con muchos bolsillos, pantalones de vestir –un término curioso; como si los demás pantalones no sirvieran para eso–, vaqueros, a veces algo gótico, alguna que otra falda muy de tanto en tanto… Y aún así, mira que es difícil que yo encuentre algo que me guste. Normalmente porque cuando decido comprármelo ya no está “de moda” y si encuentro algo en alguna parte descubro que la prenda tiene precio de coleccionista por lo menos.
Apenas una hora estuve de tiendas para volver a casa con las manos vacías y los bolsillos llenos de paquetes de tabaco comprados en el estanco. Una hora envuelta en la desesperación, pensando que era increíble que la ropa tuviera que comprármela en las tiendas de los chinos que hay cerquita de mi casa. ¿Para qué me fui de tiendas teniendo todo tan a mano? Eso sí, de eso hace ya un par de semanas… y aún no me he pasado por ningún chino de éstos. Ya fue todo un esfuerzo decidirme a ir al centro comercial con lo que volver a hacer algo parecido, aunque sea tan cerca de casa, requiere otro tanto en tiempo de asimilación.
Me veo venir que pasará el invierno y aún seguiré pensando “mañana voy. Fijo que mañana voy”. Pero si hasta ir a la FNAC me cuesta con todo lo friki que yo soy y la de películas que me quiero comprar y eso que está a veinte minutos de mi casa andando. Así pasa, que cuando voy mi tarjeta empieza a temblar y a gritar: ¡inconsciente!
Ojalá comprar ropa fuera igual de sencillo. Aunque he de admitir que cuando por fin encuentras algo a tu gusto es igual de gratificante… o no. Para qué engañarnos. En mi caso la ropa la compras por necesidad (aunque a veces dar con algo sea tan estimulante como haber encontrado el Santo Grial). Por otro lado, las películas, los cómics y los libros son por puro vicio. Y quién me va a negar a mí ahora que el vicio es, sin duda, mucho más deseable, más intenso y menos doloroso. …Por lo menos los míos, eh? 10月4日 La Gran FilosofíaSeguidores y fieles. Yo sé que, por alguna extraña razón, estáis deseando que os cuente mis andanzas en tierras catalanas el fin de semana anterior. Una crónica que empezaría diciendo algo como: "Una vez más, Lucifer me llevó a un mundo de ensueño donde fantasía y realidad se confunden". Sin embargo, esta entrada va dirigida al único, al inimitable, a aquel que me hizo ver la luz; al maestro de maestros, el Gran Luingil.
Días extraños fueron aquellos en los que mi maestro me habló por primera vez de su filosofía. Al principio, como todo predicador que se precie en tierra extraña, asentí pero no le di mayor importancia. Pensé: "las cosas no son tan sencillas. Las situaciones de estrés y abatimiento son producto de las circunstancias externas y el propio debate interior. Pero sobretodo está en nosotros mismos y no es fácil decir hasta aquí hemos llegado, no". No obstante, obviamente es lo correcto. Esa idea hermenéutica estaba también implícita en sus palabras y eran muchísimo más simples y fáciles de convencer.
Hace dos semanas, cuando los dias aciagos no me permitían ver la luz del sol, el maestro volvió a hablar, iluminándome con su sabiduría. Tres fueron las palabras que me dijo. No una ni dos, sino tres. Tres que por si solas no aportaban nada pero que en conjunto lo significaban todo. No eran cuatro aunque pudieran serlo, sino tres. Tres palabras que eran tal que así:
La primera era la A. Una palabra que por sí misma no significaba nada. "A" de preposición, que como mismamente indica es "anterior a la posición". El principio, la pangea, el inicio, el interruptor que accionará la luz.
La segunda era la LA. Que atribuye su significado a lo femenino, a la madre de todas las cosas. "LA" de artículo determinado, ya que ratifica la condición del significado de la siguiente palabra.
La tercera es MIERDA. Una palabra abrupta y soez,pero repleta de contundencia. Sin carisma pero sin remilgos. Sustantivo, uséase que contiene sustancia. Creo que no hace falta indicar de qué clase, porque es obvia.
Y la unión de todas ellas, la pangea, la articulación determinada y la contundencia sustantiva, forma una cábala que contiene en sí misma la verdad. La llave para salir adelante cuando todo es oscuridad. La solución al hastío, al temor, la rabia contenida... Sí, Amigos míos. Es fácil y sencillo. Repetid conmigo:
A LA MIERDA!!!
Una vez más. Yo sé que podéis.
A LA MIERDA!!!
No os podéis hacer una idea del efecto liberador de esta fórmula. Que ¿estoy histérica porque no me da tiempo a acabar el colgante para Juan? A LA MIERDA!! Que ¿tengo un montón de cosas que hacer y un montón de gente con la que quedar y no me da tiempo a hacer todo lo demás que tengo en mente? A LA MIERDA!! Que ¿no me dan puente para ir al pilar para ver a mi Mamivalki y a las demás valkirias y a la gente majísima que he conocido este finde? A LA MIERDA!!!
Punto uno: si no me da tiempo a hacer el colgante ahora ya lo haré más adelante. Además sin prisas y bien hecho, que al fin y al cabo no es sólo un objeto de juego para el Fantasy, sino un regalo especial que le quiero hacer a mi Amigo Juan. Y me jor hacerlo bien que truño.
Punto dos: si no tengo tiempo para hacer todo lo que quiero hacer, pues no lo hago. Quedar con mis amigos es ahora importante, disfrutar de su compañía. Porque aunque sé que siempre están ahí y que saben que es difícil quedar conmigo... mi escala de valores es ellos y de lo demás ya tendré tiempo y quiero que lo sepan.
Punto tres: me la chufla si no me dan puente. Haré lo posible para ir este fin de semana. Tengo mono de estar con esa gente con la que tanto me hicieron disfrutar el rev. No me importa volver hecha polvo a casa y el lunes ser una mierda con patas, porque la vida está para disfrutarla y como os dije una vez: descansaré cuando me muera, que es realmente el momento, no ahora.
Así que, sin estrés, sin depresiones. La vida se ve de otra manera y se vive de otra manera cuando eres consciente de tus limitaciones y sabes cuáles son tus prioridades. La vida, se podría decir, es un estado mental y todos tenemos la llave para saber usar las circunstancias a nuestro favor.Yo, ahora, vivo mejor.
Repetid conmigo:
A LA MIERDA!!
A LA MIERDA!!
A LA MIERDA!! 6月14日 CensuraYa sé. Hace mucho que no escribo, pero estamos en una época en la que la faena se me acumula. El curro, la inspiración y las ganas para volver a escribir, las reuniones para organizar el rol en vivo de Julio... No es que tenga tiempo para muchas cosas y no tener internet en casa tampoco ayuda. Pero bueno, hoy podría hablar de muchas cosas. De hecho había un par que contar -muy tristes, por cierto-, pero me voy a limitar sólo a una: La Censura. Esta mañana hablaba con Yokana por messenger cuando me ha hecho conocedora de una noticia que me ha dejado francamente patidifusa. Y no, no es la noticia sobre la "absolución" de Michael Jackson (y ojo, considero a Jacko un gran artista), sino que a mi amiga le han vetado su blog. SU blog. Repito "SU" blog. ¿Quiénes? Evidentemente los de Microsoft. Esos grandes magnates de las finanzas (porque me niego a decir que sean siquiera especialistas o aficionados a la programación y el desarrollo de software) que monopolizan no sólo la información de la red, sino que además se creen con potestad divina para censurar a unos y a otros no. ¿Y cuál había sido el delito de Yokana en su blog? Sencillamente poner en el album de fotos iconos -ni siquiera fotos- referentes a Vampiro la Mascarada y Vampiro Edad Oscura. Pero ¿¡adónde vamos a ir a parar!? ¡¡Blasfemia!! Pero lo peor es que ni siquiera te dan la oportunidad de "redimirte". No. Directamente blog censurado. Al principio todas estas cosas me hacían gracia. Yo no podía tener una cuenta de correo con mi nombre por su significado, un chico no podía subtitular su blog en latín... pero esto ya es el colmo. ¿Por qué no se dedican a censurar otras cosas? ¿Otros contenidos? ¿Por qué no censuran esos blog aberrantes plagados de faltas de ortografía que dañan la cordura de aquellos que cometen el error de entrar? ¿Cómo pueden censurar los símbolos de los clanes de Vampiro y no las fotgrafías obscenas o las películas que incitan a la violencia? Mmm... déjame que piense... Ah, ya. Porque eso da dinero. Fíjate qué tontería. Dinero. Yo, por si acaso he hecho copia de todos los post que había publicado hasta la fecha por si en algún momento, con toda inocencia e ignorante de casua, escribo o pongo algo ética y moralmente inadecuado. ¡Qué demonios! ¡Me la sopla! Si me cierran este blog ya abriré otro, pero obviamente no tendrá que ver con msn o sencillamente Microsoft. Así que, aunque puede que tras publicar este post también me encuentre censurada. ¡Tentemos a la suerte! Veamos... ¿Contenido pellorativo o insultante? ... Caca. Culo. Pedo. Pis. Pis, pis, pis. Oh, no espera... Ooooooorgasmo! ¡Or-gas-mo! ¡¡¡Orgasmo!!! ¡¡¡Orgasmo!!! ... ¿Contenido satánico? ¡Satanás! ¡¡Belcebú!! ¡¡¡Lucifer!! No, no, espera, mejor. Prepárate Microsoft porque voy a mentar a tu Anticristo. ¿Preparado? ... ¡¡¡¡¡¡¡LINUX!!!!!! Liiiiiiiiiiiiiiinux! Linux, Linux, Linux!! Viva el Software libre!!! Oy! Qué a gusto me he quedado. Ale. A cascarla. Nota: Yokana, estoy contigo! 6月8日 Cuarto y MitadCuatro días de infierno estomacal, ese es el periodo de tiempo que llevo de momento. Hacía mucho tiempo que no "disfrutaba" de una sensación así. Tal vez algún dolor o ardor pasajero, pero no tan prolongado. Así pues, el lunes, por mucho que me pesara (porque yo soy del rollo machota no-hay-dolor, nenaza) decidí ir al ambulatorio de mi barrio en plan de urgencias. Cuando salí de la consulta del médico tuve la sensación de haber entrado en un McDonalds o cualquier otro establecimiento de comida rápida. -¿Qué le pasa? -pregunta hastiado el médico. // Traducción: ¿Qué va a tomar? -Pues mire doctor, desde el sábado que me duele mucho el estómago y llevo ya dos días sin comer por culpa del ardor. // Lo que él entiende: Un Menú BigMac -¿Comió algo que le sentara mal? // Traducción: ¿Menú grande o pequeño? -No, si fue por no comer a la hora que tocaba // Lo que él entiende: Pequeño -¿Tomas mucho café, coca-cola? // Traducción: ¿Para beber? -Café el de siempre y no tomo coca-cola // Lo que él entiende: Fanta de Limón -Bien. Pues te dejas el café de mediodía y te tomas estas pastillas // Traducción: Son 5,90 -Y ¿ya está? Mire que no es la primera vez que me pasa // Lo que él entiende: Deme una bolsita de Ketchup -Tú tómatelo y si no se te pasa en 12 días vuelves // Traducción: Tome. Que tenga un buen día. Salí patidifusa de la consulta del médico con la sensación de "me ha despachao sin parsimonias". No quiero que el dolor me dure 12 días, eso para empezar; acudo a usted porque ¡ya no aguanto más! Miro las recetas y leo "Almax". ¿¡Almax!? He tragado tanto Almax en estos cuatro días que reboso por las orejas y parezco el resultado de un cutre efecto especial de una película gore de Serie C. Pero sin duda lo que más me llamó la atención fue que ni siquiera me auscultó y creo saber por qué. Porque mi madre me acompañaba. Más de una vez acudí a su consulta por cosas más triviales y acabé en la camilla hinchando pecho. -Doctor, doctor, me duele la cabeza. -Quítese la camiseta. -Doctor, doctor, me duele la uña del dedo gordo del pie -Bien. Quítese la camiseta. Así que hoy sigo en compañía de mi amigo ardores. Ya me he acostumbrado tanto a su presencia que ya apenas le doy importancia a la incomodidad que me provoca. Eso sí, espero no estar así hasta dentro de 12 días, y no porque quiero comer sin luego arrepentirme de haberlo hecho, sino porque tendré que acudir al médico y decirle: -Buenos días doctor. Me duele la oreja izquierda -Bien, quítese la camiseta -Vale, y ahora que he captado su atención, vengo a decirle que va a estar escupiendo pastillas de Almax por la boca durante al menos 12 días. No se ofenda. Es la oferta de esta semana en todos nuestros establecimientos.
Nota: La conversación entre el médico y yo que se describe arriba, fue tal cual, sin exagerar. 5月19日 La "Gran" MaestraMuchas veces son las que hemos oído expresiones del tipo “la escuela de la vida”, “la vida enseña…”. Vamos, seamos sensatos. La vida no enseña, da hostias directamente. Y nosotros, va, y con toda alegría decimos que aprendemos. No aprendemos, escarmentamos. Si estamos de acuerdo que la forma de enseñar de antaño no era la correcta, con las monjitas pegándote con una regla en la puntita de los dedos, o el cura emocionao retorciéndote las orejas hasta límites que física y anatómicamente eran y aún siguen siendo imposibles, y dejarte convencido que había entrado a matar aquella tarde al ruedo y se había llevado claramente su trofeo para desgracia tuya… entonces, ¿cómo podemos seguir diciendo que la vida enseña? O bueno, vale, puedo admitirlo, enseña, pero creo que le falta claramente un cursillo de formación, porque aprender así, no debe ser sano. Porque mira que volvemos a cometer los mismos errores aunque nos hubiéramos prometido que jamás lo haríamos. Siempre igual. Rollo Scarlet Ohara en Lo que el Viento se Llevó, con el puño en alto, ahí, tieso como un gilipollas despechado. Convencidos que con ese gesto o empleando aquella frase mítica, a la vida le van a quedar claritas tus intenciones. De hecho hasta tienes la osadía de mirarla de reojo, medio amenazante… como si eso sirviera de algo, y luego sigues tu camino con el culo prieto… por si acaso. Porque la muy jodía, ante ese gesto desafiante sonríe. Sonríe maliciosa y pensando “Volverás. Volverás a caer tontín. Ya lo verás. Y aquí estaré yo, esperándote. Tengo tiempo, muuuucho tiempo. Tengo todo el tiempo del mundo”. Y ¿qué haces tú después? Pues claramente volver a caer. Esta semana, por ejemplo, ha sido mi turno. Aunque he de decir que me lo merezco por gilipollas. Vamos a ver piltrafilla, si algo o alguien sabes que te da calambre, ¡coño no lo cojas! Si es que soy peor que mi hermano. Cuando era pequeño éste tenía la “sana” costumbre de meter clavos en el enchufe. Evidentemente recibía unos calambrazos el jodío que ni te cuento. Mi padre le arreaba en el culo y luego con su santa paciencia iba con unos alicates a extraer los tornillos. Pues ¿¡no iba el muy cabroncete y volvía a meter los tornillos después de asegurarse que se quedaba sólo nuevamente en el cuarto!? Debía de darle un regusto impresionante si tanto ímpetu le ponía en repetir. Porque la papeleta era la misma calambrazo-azote-calambrazo-azote. Si es que en el fondo somos masocas. Masocas cabezotas. Aunque claro, si la jodía Vida nos dejara las cosas claritas desde el principio… pero no; ahí, jodiendo la marrana. Es que hasta parece que disfrute tentando. Te vuelve a pasar; parecido pero no igual. Ahí, sutil. Yo hace tiempo aprendí que si alguien me daba yu-yu nada más verlo, mejor mantener las distancias. Pero claro, yo no caí en la cuenta de las variantes sutiles. Como por ejemplo, no te da yu-yu, pero hay algo raro que, en principio no te molesta, pero está ahí. ¿Qué es lo que puede ocurrir con eso? Que la vida aplique unas circunstancias a tu alrededor para que todo se desate. Y una vez más, le guiñas el ojo rollo popeye y vuelves a asegurarle que no caerás. Y ella… vuelve a descojonarse en tu cara. Bueno, dicen que de ilusión también se vive. Aunque yo creo que más bien… ella te deja que vivas así: engañao de la vida. Anda, anda, bonita, acude al Servef para que te den un cursillo de formación que si además hablas con Dios, por ser empresa, el curso te sale gratis. |
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